¿Qué lecturas os seducen más?

miércoles, 29 de abril de 2009

VAMOS A LA DERIVA...


En las últimas conferencias que he dado últimamente, me he topado con un insólita incomprensión de algunos asistentes. Eso no me sorprendió en absoluto, ya que hoy día vivimos en una sociedad supermonopolizada por los medios de comunicación y en la que el idealismo de los autores queda al margen de todo orden preestablecido. La realidad social que nos envuelve, aún yendo cada día absorviendo más altas cotas de libertad continúa fomentado, como forma de ser de nosotros mismos y de un impulso mediático que nos hace ir a la moda y detestar cualquier actividad o idea que vaya a contracorriente, un sustrato de libertad que anda muy lejos de caer en desuso todavía. La persona se ha convertido en una máquina bibliográfica que trasciende sobre temas dispares a nuestra época, e incluso intenta reivindicar modas retro o vintage, las cuales hace ya décadas que han desaparecido. La gente vive inmersa en un intelectualismo pernicioso que hace que día a día deje de crear para someterse a formas artísticas que no le son propias. En definitiva, esa humanidad se ha convertido en un gran almacén de información caduca en la que ya nadie inventa porque pensamos que ya está todo inventado. Pero nos equivocamos. Hay cosas que cambian y siempre cambiarán. Las ideas que hacen de los rebeldes, los idealistas y los académicos como yo propensos al cambio, a veces saltándose las normas, y otras, éste es mi caso, sacando los frutos de cuantiosos estudios sobre la sociología del arte y el efecto de la masa en él (ver El Neomodernismo Literario o una Visión artística de la Literatura, 2008), hacen que seamos las únicas personas que abogan por un cambio social, ya que el mismo es sujeto de evolución, y al mismo tiempo, causa de futuro. Tendencias como el Neomodernismo Literario son las que hacen creer esta forma automática de proceder que tiene la humanidad, a ese talante periodístico y objetivo, donde cualquier idea que va contra las reglas tiene que ser desterrada, son el caldo de cultivo para la creación y la renovación constante de las ideas.

En nuestro mundo, se inventan nuevos modelos automovilísticos, se lanzan cohetes al espacio y se redactan y publican toneladas de libros; pero el mundo continúa siendo el mismo y la gente que vive en él también. Hoy en día la humanidad vive unos cambios económicos, políticos y sociales constantes, los cuáles, según numerosos analistas han sido calificados como el preámbulo de un cambio de ciclo histórico. Yo estoy de acuerdo con ellos y de hecho, gran parte de la población del Planeta lo está; pero si es así, ¿por qué no creamos algo nuevo? ¿Por qué nos conformamos con lo existente y no intentamos mejorarlo? ¿No es acaso positivo mejorar lo que existe, favoreciendo nuevas formas de ver y hacer las cosas? La humanidad yace despersonalizada. Vive inmersa en un individualismo que cada día la va llevando a un nivel más pobre y copista de ver su existencia. Es ahora, en tiempos de crisis, cuando debemos apostar por un cambio, por una nueva metodología de ver la vida, el arte, la Literatura. Ha llegado la hora de crear algo nuevo y no sobrevivir con lo existente, ya que eso será el futuro, para nuestros hijos/as y para este planeta, caldo de culturas y razas, de lenguas y pensamientos opuestos, cúmulo de opiniones y cada día más despersonalizado, dónde la tasa de analfabetismo sube más de un 12% cada año y los recursos energéticos como la madera o la tinta se van agotando a marchas forzadas, mientras el mundo editorial vive de postín, denotando un status quo que no tiene ni poseerá nunca. Es por todo ello y por mucho, mucho, mucho más, por lo que se creó el NEOMODERNISMO LITERARIO. Porque, ¿si nada cambia, qué nos quedará?
ANGEL BRICHS

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