¿Qué lecturas os seducen más?

jueves, 21 de abril de 2011

¿Tratados para escritores, hoy?

Si hace algunos meses reseñábamos en LDM la 2ª edición del ensayo metalingüístico El neomodernismo literario (del escritor Ángel Brichs), ahora lo hacemos con una obra, quizás algo más cómoda, tanto en el léxico como la dirección en la que se ideó (escritores y lectores): Quiero ser novelista (2010), de nuestro colaborador y amigo Ramón Cerdá.



Como asevera Cerdá en el preámbulo de este ensayo, la tarea del escritor reside más en una vocación personal que en una carrera profesional:





«[...] Personalmente pienso que un novelista—permíteme que a lo largo del texto utilice este término como sinónimo de escritor—no se fabrica, por supuesto puede y debe mejorar con el tiempo, pero es algo que uno lleva implantado en algún oscuro rincón del cerebro a modo de un chip de origen alienígena desconocido, y creo que se nace con ello, lo que ocurre es que uno a veces tarda años en darse cuenta de que lleva dentro de él ese minúsculo implante que le permitirá crear sus propias historias y compartirlas con el resto del mundo. Pero si eso no está dentro de ti, aunque sea muy escondido y pequeño, ningún taller de escritura podrá dártelo. Es algo que no se puede comprar.
¿Te he desanimado con mis palabras? Para nada. Si tienes la inquietud de escribir es porque de un modo u otro esa semilla ya está dentro de ti, solo debes dejar que aflore, buscarla si es necesario. Seguro que ese maldito chip lo tienes escondido por alguna parte. Escarba en tu interior [...]».
(Quiero ser novelista, pág. 10)


En este breviario, el autor analiza, quizá desde una perspectiva un tanto personal, algunas de las premisas que este valenciano ha usado en su carrera de novelista hasta conducirle a una madurez literaria que, como añade en el epílogo, dista mucho de llegar a su fin:


«[...] Hay un pensamiento bastante simple pero muy profundo a la vez que dice que si estás solo pendiente de tu futuro, de alcanzar esa meta que tanto anhelas, acabas por no disfrutar nada de tu presente, de manera que cuidado con eso también.
Ahora, cada vez que escribo algo disfruto al máximo de lo que escribo, cuando publico una novela, no importa que sea con una editorial modesta y con una distribución mínima, disfruto con esa nueva criatura que ha salido al mercado y que otras personas podrán leer. Disfruta del presente, pero mantén un ojo abierto mirando al futuro. El pasado ya no importa, salvo que seas historiador [...]».
(Quiero ser novelista, pág. 68)

 
Asimismo, también nos acerca un decálogo, con unas pautas muy definidas (las cuales le ayudaron a conseguir esa tan afanada plenitud literaria), y que pueden servir a todos aquellos curiosos, o escritores en sí mismos, que busquen algunas ideas para saber cómo optimizar el proceso de creación de una obra cualesquiera (desde el simple borrador inicial hasta la actividad promocional, una vez el libro ya se ha editado, para lograr aquella difusión que todo autor necesita); y en el intermedio, todo un alud de notas y aclaraciones, con una buena dotación de aforismos y frases de novelistas y escritores (la mayor parte, celebridades), que el autor ha reunido en una obra práctica que nos ayudará a comprender un poco más el oficio de escribir, que, como nos él mismo nos indica, es algo más que una profesión, ya que:

«[...] escribir, de un modo u otro es un arte [...]».
(Quiero ser novelista, pág. 7)


Título: Quiero ser novelista
Género: ensayo
Autor: Ramón Cerdá
68 páginas
Disponible, de forma gratuita (en formato pdf),
desde la web del autor:












Fragmentos e imagen: ©Ramón Cerdá
Reseña: ©LITERATURA DEL MAÑANA


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Agenda Cultural, IV. Exposicions i tallers (finals d'abril i mitjans de maig de 2011):

Exposició Aleph + Alfa = Omega, del pintor terrassenc Xavier Gonzàlez d'Ègara. Amb una visió potser més amorfa del que és habitual en aquest artista, tot endegant cap una metamorfosi en cos i esperit (amb certs capricis que l'han conduït als llimbs metafísics), però sense oblidar-se dels perfils geomètrics que l'han caracteritzat, refà llur postura existencial emprant una sinèrgia simbolista que —com defineix el comissari de la mostra, Carmine Benincasa, «[...] transforma la pintura en una arquitectura per a una narració històrica [...]»—. Inauguració: 30 d'abril a les 20.00 h, al Magazzini del Sale - Magazzino Gardini, Dorsoduro, 263, Venècia (Itàlia). L'expo romandrà oberta fins el 27 de maig d'enguany.










Poesia d'aigua, tinta i sorra. Taller a càrrec dels artistes japonesos Yoshihira Hioki i Mihoko Ono. Una activitat organitzada per la Fundació Antoni Tàpies en col·laboració amb la Casa Àsia. El proper divendres 13 de maig, de 19.00 h a 21.00 h a Casa Àsia, Avinguda Diagonal, 373 (Barcelona); i dissabte 14 de maig, d'11.00 h a 13.00 h, a la Fundació Antoni Tàpies, C. Aragó, 255 (Barcelona). Inscripcions fins el 6 de maig de 2011. Podeu confirmar l'assistència o sol·licitar més informació a través del Tel. de la Fundació: 93 487 03 15, o per e-mail a: asauri@ftapies.com


 
 
 
 
 
 

 


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martes, 19 de abril de 2011

Entrevista del director d'ENTRELOBOS a RUBRICATA

Àngel Brichs entrevista al director de la pel·lícula ENTRELOBOS al núm. 2344 de la publicació rubinenca, Rubricata:






Una bona manera de tancar un número que s'ha caracteritzat, en llur secció cultural, per transportar-nos als inicis de l'home fins a fer un recorregut pels llegats històrics on aquest ha deixat llur empremta (com el lector podrà comprovar al reportatge sobre el Museu Etnològic Vallhonrat de Rubí i a les quatre pàgines, a tot color, que emmarquen l'entrevista al cordobès Gerardo Olivares, director d'un dels èxits de butaca de l'any 2010 al nostre país: ENTRELOBOS).


Imatges: ©Wanda Films

lunes, 18 de abril de 2011

Diálogos con los autores, II: Enrique Ballesteros Fernández


La suma de nuestras experiencias no es más que la mezcla de errores y éxitos. Y en su conjunto, lo que conocemos como vida, la cual es más que un concepto físico, es la metamorfosis definitiva en la que podemos hallar el sentido mismo de nuestra historia.

Con un cierto paralelismo a la narrativa de suspense de serie B de los 70 y 80, la novela de Ballesteros trasciende a las arenas del tiempo, aproximándonos —de nuevo— a ese tópico del Carpe Diem, en que el informático (metáfora de ese hombre moderno) choca con el campesino ignorante, buscando una respuesta a aquellos misterios atávicos del hombre, y que le llevan a una búsqueda tan personal como es la historia de su propia vida. Ballesteros vuelve a usar el tan prolífico argumento de la novela del XIX, en la que los hábitos del hombre de ciudad se contraponen con la rutina campestre del villano, estableciéndose una mezcolanza de pasiones y realidades, que dan paso a toda una serie de razonamientos que Néstor, el protagonista de la novela experimentará, paulatinamente, en la venta La nada, una alegoría rural que se nos anunciará como el génesis de la vida humana. Algo tan visceral que, al tiempo, el autor refleja con un absorbente vocabulario y atrapante argumento en doble plano que se proyecta sobre la historia con un halo de misterio que seduce al lector por completo.

 
«[...] Se trataba de un estante en el que se colocaban, con un orden minucioso, los antepasados de los Buendía de generación en generación, del más reciente al más antiguo.

—Felipe II tenía una sala igual en El Escorial. Ese hombre tenía un imperio en el que no se ponía el sol; sin embargo, cada vez que caía la noche, se plegaba como cualquier insignificante mortal ante la mirada de sus ancestros, ante el peso de su linaje. Mire, mi único imperio esta aquí y es lo que ve. ¡El imperio de la existencia! [...]» Ancestra (pág. 28)



Con unos diálogos ágiles, el autor esgrime un argumento que mide su consistencia por el velo de misterio que traspúa. A ello, debemos sumarle toda suerte de ilustraciones en monocromo que aluden a lo indeterminado, y que simbolizan a lo eterno, quizás algo infantiles, aun origen y final de todo; un némesis que se expresa en el caserío La nada como una alegoría desconcertante de nuestra propia realidad. Allí, el pasado se funde con presente y a la inversa, y en derredor esa ameba que todo lo engulle llamada tiempo, y el significado que, en distintos prismas personales, entraña en cada uno de nosotros.

Ballesteros consigue mantener la atención del lector con una obra sencilla y un argumento no demasiado original, pero que transciende a la conciencia y a la vida, analizándonos el estado de las cosas y los principios del Ser. Algo tan lejano como próximo a nuestro tiempo. Realidades incorpóreas que siempre se han atribuido, en cierto modo, y con un amplio abanico de dudas razonables, a algunos de los conceptos filosófico-existenciales de nuestra civilización. Y todo ello, visto desde una palabra (Ancestra), que, como vemos al final de la novela, simboliza algo más que un lugar utópico donde se concentran los lazos históricos de una familia cualquiera. Nos damos cuenta de que la historia es una vía muerta sin el hálito que la lleva, el río que la hace durar en forma de ese «amor eterno» que es el nexo de unión entre presente, pasado y futuro:

«[...] Bajo los pinos, dos sombras minúsculas. Un par de seres que piensan, sienten, aman, luchan, dudan. Como todo lo que dejan atrás, como los mundos de los que les precedieron, como las almas que los han hecho posibles, como las almas que pensaron, sintieron, lucharon y dudaron antes que ellos. Una nube esconde el sol bajo miradas eternas. Eternas sí, porque así miraron sus abuelos, los abuelos de sus abuelos y sus antepasados todos [...]». Ancestra (pág. 203)






_La entrevista_

Cuando nos hablan de nuevos escritores, solemos mirar hacia las nuevas figuras literarias que aparecen, año tras año, en las librerías; en su mayoría novelistas advenedizos que han logrado algún galardón. No obstante, pocos somos los que ahondamos hacia esa extensa región donde habitan aquellos «misteriosos desconocidos», perdiéndonos la oportunidad de encontrar joyas como Ancestra, su recientemente publicada novela. ¿Qué le impulsó a escribirla?
Antes de nada darles las gracias por abrirme un hueco en este blog. La joya es formar parte de unos contenidos tan valientes como los de Literatura del mañana.
Pudo Ancestra comenzar contemplando, en los viejos álbumes familiares, las fotos del pasado, de nuestros abuelos, bisabuelos, etcétera. Entonces quizás en algún momento, no se por qué, uno se interroga, a uno le pica el gusanillo. ¿Quiénes eran? ¿Qué hacían? ¿Cómo vivían? Luego, en la vida, las vivencias, recuerdos, desengaños, miradas... el subconsciente o yo que se qué debe tener la facultad de crear algo que, como si fuese un parto, llega un momento en el que te pide salir y entonces no hay más que hacer. Lo que sea nace.


Un año después de su publicación, después del estímulo de las primeras presentaciones, ya el libro en el mercado, de igual a igual con el pavoroso número de nuevas publicaciones que nos ha traído el 2011, ¿qué valoración le haría?
La valoración es muy positiva, porque en este mundo sobrecargado y mastodóntico de la edición es muy difícil seguir manteniendo una obra en el punto de mira después de un año y Ancestra lo está consiguiendo. Cuando eso sucede, como en este caso, es gracias a la labor de los lectores que comparten sus comentarios en las redes sociales, o en blogs. Sin ellos sería imposible por mucha promoción y mucho marketing que hubiera.

Es posible encontrar, en el velo de misterio que encierra la obra, unos visos algo decimonónicos, siguiendo la línea expresiva de prosistas como G.A. Bécquer. ¿Cree que esta forma de narrar es propia de los escritores andaluces?
No creo, porque el panorama literario andaluz es enormemente rico como para asociarlo con un tipo de narrativa. No me canso de repetirlo: de existir crisis, esta está en la industria, no en la creatividad de los autores que salen a borbotones, aunque a veces nos enteremos a través de Internet y no a través de los cauces oficiales de editoriales, librerías, etcétera...

Sumergiéndonos en las páginas de Ancestra, encontramos un guión muy bien labrado, con unos personajes sencillos, dispares, pero que nos hacemos nuestros enseguida y, sin perder pasada, integrarnos en una historia que no tiene nada de original, aunque sí mucho por el estilo que se ha usado para narrarla. ¿Cuánto tiempo ha necesitado para dar a luz a su pequeño engendro?
Estuve desde principios de 2008 hasta mediados de 2009 dándole forma a Ancestra. Casi año y medio, no sólo de escribir sino también de interminables retoques, correcciones, revisiones, etcétera, para que tuviera la mejor (o más inquietante) cara posible.

Cuando hablamos de historia, en este género, el escritor se ciñe a la realidad (aun siguiendo su intuición para tejer su ficción particular). Sin embargo, cuando la historia se convierte en un elemento metalingüístico de la misma, ¿cómo se estructura?
Creo que hay que huir de formulismos a la hora de estructurar una historia. Cada una tiene su alma y lo que funciona en unos casos lo arruinaría todo en otros. El autor tiene que tener la suficiente habilidad para darle a cada historia lo que esta le pide: los tiempos, las esperas, los silencios. Eso no siempre es fácil, pero cuando se consigue se gana mucha autenticidad.
En el caso del asunto histórico creo que lo importante es saber de qué estás hablando, echarle muchas horas de documentación para que todo sea creíble y después poner todo eso a disposición del alma de lo que estás contando.

Ancestra, al margen del concepto utópico al que obedece, ¿qué es?
Ancestra es ese paraíso perdido que todos llevamos dentro, ese pudo ser y no fue, esas ilusiones convertidas en fantasmas, que creo que todos debemos de hacer, al menos, el esfuerzo de mirar a los ojos, de asomarnos a esas catacumbas del alma donde habitan los monstruos para poder ser de veras nosotros mismos.

¿Qué es más necesario, vivir de los recuerdos o crear nuevos?
Para crear nuevos recuerdos es necesario contar con los antiguos. Hasta los físicos nos están diciendo que el tiempo no es lineal, como nos habían contado. Sin los recuerdos y la memoria todo aquello que creáramos estaría sustentado por el vacío.

Por último (dándole las gracias por su participación aquí) díganos, ¿nos tiene preparado algún nuevo título en un futuro próximo?
Sí, de hecho ahora estoy inmerso en una nueva novela sobre el tema de la identidad que, confío, saldrá a la luz en el próximo año.

 

Licenciado en Biología por la Universidad de Málaga, Enrique Ballesteros Fernández es uno más de aquellos nuevos literatos que hemos visto nacer en los últimos años, sujeto a esa tendencia (o condición humana) que hace que muchos individuos se salten la tangente y no se pongan sólo a escribir, sino que acaben publicando. Ballesteros no es la excepción a la regla sino uno de esos nuevos escritores, aún por descubrir. Y Ancestra, su primera novela, la muestra clara de ello.














Título: Ancestra

Novela
Éride ediciones (2010)
Precio: 15 €
Autor: Enrique Ballesteros
208 páginas
ISBN: 978-84-92732-60-9
Información y venta:
(descargables, gratuitamente, los dos primeros capítulos desde la web del autor)



 

Reseña y entrevista: ©LITERATURA DEL MAÑANA
Fotografías y fragmentos de la novela: ©Enrique Ballesteros Fernández





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domingo, 17 de abril de 2011

"Shalom Sefarad": todo un éxodo literario

Siguiendo el camino de autores como Noah Gordon o Peter Berling, G. H. Guarch nos desvela las andanzas de David Meziel, un médico sefardí de Toledo que vivió de cerca el éxodo provocado por el edicto de los Reyes Católicos. Una etapa poco tratada de nuestra historia, que, escrita en clave de novela de aventuras, cobra vida en esta sin par obra bastiendo, al fin, ese período histórico que cambiaría España para siempre. Con el muy usado recurso formal de narrar en pasado desde el presente, el protagonista nos descubrirá a lo largo de las más de 350 páginas de la novela (a modo de diario), las apasionantes peripecias por el mundo de la época, tan sujeto al género de viajes como prolífico en el aventurero. Y ello el autor lo hace con un lenguaje práctico, aunque no exento de una rica sartén de academicismos que infunden rigor y belleza a la obra, la cual también nos deja un marcado gusto poético a la hora de ensartar las frases en un contexto histórico donde el trabajo del novelista (como siempre en este tipo de obras), consiste en una doble tarea: de una parte, ser genuino en el contexto seudoinventado (ello asiendo un lenguaje actual sin dejar de lado un vocabulario que haga remontar al lector a la época en que ocurre la acción); y de otra, crear una atmósfera que sumerja al lector en la misma época (tarea ardua que requiere un exhaustivo trabajo de investigación). Algo que Guarch nos muestra con un estilo académico poco puritano, utilizando un léxico sencillo, evitando sobrecargamientos retóricos y añadiendo una agilidad capitular con una fuerta dosis de acción y una proliferación masiva de escenarios sugerentes, pero huyendo de estilos más comerciales que dan poco credibilidad a la Historia y sí al contenido.


«[...] Cuando escribes una síntesis histórica (ensayo), puedes ser todo lo original que quieras, pero cuando a ella le añades un argumento (novela), te tienes que meter, no sólo en la piel del personaje inventado sino coger la máquina del tiempo e irte a vivir allá. Y para lograr el máximo rigor en éso, el lenguaje es fundamental. Al margen del trabajo agotador que requiere este tipo de género, por más, el autor debe de proyectar una vena lírica especial (ser doblemente escritor), ya que de lo contrario puede caer, como tantos, víctima del academicismo y de la parquedad léxica. En fin, saber desmitificarlo todo para conjugar, sin perder esencia ni estilo, una lengua viva, natural, que ha de llegar al lector tanto en forma como en contenido, pero sin cansarlo [...]».                     Ángel Brichs (crítico literario)



A modo de resumen...
En el primer capítulo, la familia de David (el protagonista principal) es asesinada, víctima de uno de los progromos que asolaron la España de la época. De allí, y ya en el segundo capítulo, Salomón Benassar objetiviza acerca de su situación y le insta hacia su próximo fin: la huida, no sin antes prepararle el terreno (si tras la fuga de su casa se había hecho hombre, con Salomón se había convertido en estudiante). Ahora ya estaría preparado para vivir en un mundo incierto, ávido conocedor de las leyes que en él habitan. Un léxico muy entendedor nos sigue relatando historias temibles y, en El monasterio (capítulo 3), de expulsiones y saqueos, torturas y quema de infieles, pero ante todo, apercibiendo la finísima capacidad para la supervivencia, y profundo sacrificio, que ha caracterizado desde antaño al pueblo elegido. Aun lejos de vivir en armonía y comodidades, no pierden las tradiciones que acuñan su religión. Más allá, salvajismo, asesinatos, ganas de vivir. Y allí, en la nueva casa de Dios, encontrarían a los criptojudíos (falsos conversos); monjes de ascendencia judía, que, adoptando nuevos nombres cristianos podrían seguir con sus vidas, entre las insignes fauces de sus brutales perseguidores. En ese monasterio, Meziel aprende a dudar y a saber escoger, comprendiendo además, si cabe, los misterios que se esconden tras los frágiles ladrillos de esa gran biblioteca sacra. Allí descubre que el mundo no es tal y cómo se lo imaginaba, sino mucho más absurdo, frugal e, irreflexivo en muchas realidades y antagonismos que, escapan de la razón y añaden visos de fanatismo, más viejos que el hombre, y fáciles de controlar por aquél...


«[...] La forma de relatar del autor, muy conservadora y más propia de descripciones sumarias y resúmenes protohistóricos, denota su formación religioso-académica, y cierra filas hacia una posible evocación realista de un cuadro de costumbres de los personajes, y sus quehaceres, que puntúan la historia, la cual lo convierten en un ensayo novelado, a símil de una novela de aventuras por entregas, que, a su tiempo, poco ha cambiado en su aspecto formal (tanto en léxico como en estilo), respecto a ésas, tan propias de los 70 y 80 [...]».  Ángel Brichs



 
Acerca del autor...
Arquitecto, premiado (entre otros galardones) con la medalla de oro al Mérito Cultural de la República Armenia por su novela, El árbol armenio. Ha sido Premio de Narrativa Vicente Blasco Ibáñez, 1997, es asiduo colaborador en prensa y un habitual de la novela histórica con varios títulos a sus espaldas. En Shalom Sefarad, incursiona en el difícil plano de las relaciones históricas entre cristianos y judíos en época de los Reyes Católicos. El tratamiento que suele dar a sus novelas raya entre la anécdota y un historicismo subjetivo, con un lenguaje muy fácil de captar al lector. Como nos dice Ioram Melcer, traductor de la novela al hebreo: «[...] se trata de un libro que toca la médula de la identidad de los españoles, de los hombres mediterráneos, de los judíos, moros y cristianos que formamos aquella España y que de variadas maneras siguen encontrándose en el día de hoy [...]».





Título: Shalom Sefarad, el médico sefardí
De la reseña: (2ª edición)
Autor: Gonzalo Hernández Guarch
Editorial Almuzara, 2007
ISBN: 84-96710-13-0
379 páginas
Precio: 21,95 €
Información y venta:




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