¿Qué lecturas os seducen más?

lunes, 18 de abril de 2011

Diálogos con los autores, II: Enrique Ballesteros Fernández


La suma de nuestras experiencias no es más que la mezcla de errores y éxitos. Y en su conjunto, lo que conocemos como vida, la cual es más que un concepto físico, es la metamorfosis definitiva en la que podemos hallar el sentido mismo de nuestra historia.

Con un cierto paralelismo a la narrativa de suspense de serie B de los 70 y 80, la novela de Ballesteros trasciende a las arenas del tiempo, aproximándonos —de nuevo— a ese tópico del Carpe Diem, en que el informático (metáfora de ese hombre moderno) choca con el campesino ignorante, buscando una respuesta a aquellos misterios atávicos del hombre, y que le llevan a una búsqueda tan personal como es la historia de su propia vida. Ballesteros vuelve a usar el tan prolífico argumento de la novela del XIX, en la que los hábitos del hombre de ciudad se contraponen con la rutina campestre del villano, estableciéndose una mezcolanza de pasiones y realidades, que dan paso a toda una serie de razonamientos que Néstor, el protagonista de la novela experimentará, paulatinamente, en la venta La nada, una alegoría rural que se nos anunciará como el génesis de la vida humana. Algo tan visceral que, al tiempo, el autor refleja con un absorbente vocabulario y atrapante argumento en doble plano que se proyecta sobre la historia con un halo de misterio que seduce al lector por completo.

 
«[...] Se trataba de un estante en el que se colocaban, con un orden minucioso, los antepasados de los Buendía de generación en generación, del más reciente al más antiguo.

—Felipe II tenía una sala igual en El Escorial. Ese hombre tenía un imperio en el que no se ponía el sol; sin embargo, cada vez que caía la noche, se plegaba como cualquier insignificante mortal ante la mirada de sus ancestros, ante el peso de su linaje. Mire, mi único imperio esta aquí y es lo que ve. ¡El imperio de la existencia! [...]» Ancestra (pág. 28)



Con unos diálogos ágiles, el autor esgrime un argumento que mide su consistencia por el velo de misterio que traspúa. A ello, debemos sumarle toda suerte de ilustraciones en monocromo que aluden a lo indeterminado, y que simbolizan a lo eterno, quizás algo infantiles, aun origen y final de todo; un némesis que se expresa en el caserío La nada como una alegoría desconcertante de nuestra propia realidad. Allí, el pasado se funde con presente y a la inversa, y en derredor esa ameba que todo lo engulle llamada tiempo, y el significado que, en distintos prismas personales, entraña en cada uno de nosotros.

Ballesteros consigue mantener la atención del lector con una obra sencilla y un argumento no demasiado original, pero que transciende a la conciencia y a la vida, analizándonos el estado de las cosas y los principios del Ser. Algo tan lejano como próximo a nuestro tiempo. Realidades incorpóreas que siempre se han atribuido, en cierto modo, y con un amplio abanico de dudas razonables, a algunos de los conceptos filosófico-existenciales de nuestra civilización. Y todo ello, visto desde una palabra (Ancestra), que, como vemos al final de la novela, simboliza algo más que un lugar utópico donde se concentran los lazos históricos de una familia cualquiera. Nos damos cuenta de que la historia es una vía muerta sin el hálito que la lleva, el río que la hace durar en forma de ese «amor eterno» que es el nexo de unión entre presente, pasado y futuro:

«[...] Bajo los pinos, dos sombras minúsculas. Un par de seres que piensan, sienten, aman, luchan, dudan. Como todo lo que dejan atrás, como los mundos de los que les precedieron, como las almas que los han hecho posibles, como las almas que pensaron, sintieron, lucharon y dudaron antes que ellos. Una nube esconde el sol bajo miradas eternas. Eternas sí, porque así miraron sus abuelos, los abuelos de sus abuelos y sus antepasados todos [...]». Ancestra (pág. 203)






_La entrevista_

Cuando nos hablan de nuevos escritores, solemos mirar hacia las nuevas figuras literarias que aparecen, año tras año, en las librerías; en su mayoría novelistas advenedizos que han logrado algún galardón. No obstante, pocos somos los que ahondamos hacia esa extensa región donde habitan aquellos «misteriosos desconocidos», perdiéndonos la oportunidad de encontrar joyas como Ancestra, su recientemente publicada novela. ¿Qué le impulsó a escribirla?
Antes de nada darles las gracias por abrirme un hueco en este blog. La joya es formar parte de unos contenidos tan valientes como los de Literatura del mañana.
Pudo Ancestra comenzar contemplando, en los viejos álbumes familiares, las fotos del pasado, de nuestros abuelos, bisabuelos, etcétera. Entonces quizás en algún momento, no se por qué, uno se interroga, a uno le pica el gusanillo. ¿Quiénes eran? ¿Qué hacían? ¿Cómo vivían? Luego, en la vida, las vivencias, recuerdos, desengaños, miradas... el subconsciente o yo que se qué debe tener la facultad de crear algo que, como si fuese un parto, llega un momento en el que te pide salir y entonces no hay más que hacer. Lo que sea nace.


Un año después de su publicación, después del estímulo de las primeras presentaciones, ya el libro en el mercado, de igual a igual con el pavoroso número de nuevas publicaciones que nos ha traído el 2011, ¿qué valoración le haría?
La valoración es muy positiva, porque en este mundo sobrecargado y mastodóntico de la edición es muy difícil seguir manteniendo una obra en el punto de mira después de un año y Ancestra lo está consiguiendo. Cuando eso sucede, como en este caso, es gracias a la labor de los lectores que comparten sus comentarios en las redes sociales, o en blogs. Sin ellos sería imposible por mucha promoción y mucho marketing que hubiera.

Es posible encontrar, en el velo de misterio que encierra la obra, unos visos algo decimonónicos, siguiendo la línea expresiva de prosistas como G.A. Bécquer. ¿Cree que esta forma de narrar es propia de los escritores andaluces?
No creo, porque el panorama literario andaluz es enormemente rico como para asociarlo con un tipo de narrativa. No me canso de repetirlo: de existir crisis, esta está en la industria, no en la creatividad de los autores que salen a borbotones, aunque a veces nos enteremos a través de Internet y no a través de los cauces oficiales de editoriales, librerías, etcétera...

Sumergiéndonos en las páginas de Ancestra, encontramos un guión muy bien labrado, con unos personajes sencillos, dispares, pero que nos hacemos nuestros enseguida y, sin perder pasada, integrarnos en una historia que no tiene nada de original, aunque sí mucho por el estilo que se ha usado para narrarla. ¿Cuánto tiempo ha necesitado para dar a luz a su pequeño engendro?
Estuve desde principios de 2008 hasta mediados de 2009 dándole forma a Ancestra. Casi año y medio, no sólo de escribir sino también de interminables retoques, correcciones, revisiones, etcétera, para que tuviera la mejor (o más inquietante) cara posible.

Cuando hablamos de historia, en este género, el escritor se ciñe a la realidad (aun siguiendo su intuición para tejer su ficción particular). Sin embargo, cuando la historia se convierte en un elemento metalingüístico de la misma, ¿cómo se estructura?
Creo que hay que huir de formulismos a la hora de estructurar una historia. Cada una tiene su alma y lo que funciona en unos casos lo arruinaría todo en otros. El autor tiene que tener la suficiente habilidad para darle a cada historia lo que esta le pide: los tiempos, las esperas, los silencios. Eso no siempre es fácil, pero cuando se consigue se gana mucha autenticidad.
En el caso del asunto histórico creo que lo importante es saber de qué estás hablando, echarle muchas horas de documentación para que todo sea creíble y después poner todo eso a disposición del alma de lo que estás contando.

Ancestra, al margen del concepto utópico al que obedece, ¿qué es?
Ancestra es ese paraíso perdido que todos llevamos dentro, ese pudo ser y no fue, esas ilusiones convertidas en fantasmas, que creo que todos debemos de hacer, al menos, el esfuerzo de mirar a los ojos, de asomarnos a esas catacumbas del alma donde habitan los monstruos para poder ser de veras nosotros mismos.

¿Qué es más necesario, vivir de los recuerdos o crear nuevos?
Para crear nuevos recuerdos es necesario contar con los antiguos. Hasta los físicos nos están diciendo que el tiempo no es lineal, como nos habían contado. Sin los recuerdos y la memoria todo aquello que creáramos estaría sustentado por el vacío.

Por último (dándole las gracias por su participación aquí) díganos, ¿nos tiene preparado algún nuevo título en un futuro próximo?
Sí, de hecho ahora estoy inmerso en una nueva novela sobre el tema de la identidad que, confío, saldrá a la luz en el próximo año.

 

Licenciado en Biología por la Universidad de Málaga, Enrique Ballesteros Fernández es uno más de aquellos nuevos literatos que hemos visto nacer en los últimos años, sujeto a esa tendencia (o condición humana) que hace que muchos individuos se salten la tangente y no se pongan sólo a escribir, sino que acaben publicando. Ballesteros no es la excepción a la regla sino uno de esos nuevos escritores, aún por descubrir. Y Ancestra, su primera novela, la muestra clara de ello.














Título: Ancestra

Novela
Éride ediciones (2010)
Precio: 15 €
Autor: Enrique Ballesteros
208 páginas
ISBN: 978-84-92732-60-9
Información y venta:
(descargables, gratuitamente, los dos primeros capítulos desde la web del autor)



 

Reseña y entrevista: ©LITERATURA DEL MAÑANA
Fotografías y fragmentos de la novela: ©Enrique Ballesteros Fernández





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