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domingo, 15 de enero de 2012

Rusia en la memoria. El «flashback fotográfico» de Larenkov


Imagen: 1941-2010 (Moscú, Hotel Nacional).





 
Hace un par de años que Sergéi Larenkov, gracias a la colaboración del Museo de Historia de San Petersburgo y del Archivo de documentos audiovisuales ruso de Krasnogorsk, lleva a cabo un proyecto a caballo entre el doble plano y un estilo de reciclaje fotográfico atemporal que busca, en la superposición y combinación de imágenes, una retrospectiva de la Guerra Patriótica Rusa (1941-45), bajo la supervisión de ese tercer ojo que todo lo ve, y todo lo vio.



Imagen: 1941-2010 (Moscú, control armado).




Imagen: 1941-2010 (Moscú, alerta de ataque alemán).




Imagen: 1941-2011 (Leningrado, soldados alemanes a las afueras de la ciudad).




Imagen: 1941-2011 (Leningrado, gran Palacio de Peterhof  ardiendo).

 

Imágenes: ©Sergéi Larenkov (www.sergey-larenkov.livejournal.com )


 
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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Las nuevas caras del arte de nuestros días: Almandrade (Reportaje y entrevista)



"Los viejos mitos desaparecen, el mundo auna sus fuerzas en un cambio social, e idético, político. Con la prematura muerte -a finales de los ochentas- del movimiento Pop, una nueva época más homogénea para el arte y todos sus progenitores artistas ha cambiado lo que, años antes, constituía el trabajo de unos pocos -como Balthus o Basquiat- iconoclastas sumisos y endogámicos. El arte ha dejado de ser propiedad -casi exclusiva- del artista y cierra sus filas en torno a nuevos conceptos menos puritanistas, más globalizados, comunes; el artista pierde valor para ceder los méritos de sus trabajos a una humanidad cambiante, que quiere más, y más deprisa, hecho por el que el espectador reitera -una y otra vez- un interés hacia el abstracto y el cubismo (en pintura) y prefiere los diseños más futuristas a las líneas más clásicas de unos años atrás.
Después de una época viene un cambio, y a continuación una transición a otra nueva y otro cambio que late en su interior. La gente sabe lo que quiere, lo que es bueno y eso es justo lo que hace. Y es esa espontaneidad lo que nos acerca al cambio, recurrente y recurrido. El audiovisual mece nuestras conciencias y la arquitectura, la moda y el arte se funden en un único diseño que busca sus espacios en el minimalismo, tanto en forma como en contenido, para mostrarnos esa época nueva, quizás Post-Memphis que Ettore Sotsass ni negaba ni promovía, una etapa de experimentación, hasta los límites del saber; quizás para prevalecer hacia una regeneración de nosotros mismos, medio formas ingenuas que nos remontan a nuestra esencia dadá de ver el arte; una vuelta atrás al pasado para enseñarnos un futuro diferente (past to future); un futuro donde un grafito tendrá el mismo valorque un Miró y el mismo boceto sea susceptible a concebirse como obra terminada, encauzando, a nuestro mundo, al mayor estudio de lo que queremos ser y no de los que fuimos".



Ángel Brichs,
Crítico de arte contemporáneo
www.aelc.com .










La mayor parte de blogs que conocemos son de una sola índole, o sea, cuadrados.
LDM, en cambio, se distingue de todos ellos por ser de naturaleza redonda, es decir, que acerca al lector sus propias propias ideas, y las del resto de sus colaboradores. Pero luchar en un puente tan estrecho, como es la libertad digital, no es fácil, y para que nos tengan en cuenta necesitamos asegurarnos buenos contenidos y dar historias que recaben el interés del público.
Y huelga decir que ese es un compromiso de fidelidad que nos obliga a muchos sacrificios, descartando numerosas -y valiosas- informaciones que llegan a nuestra redacción, pero también estudiando -con rigor- todas aquellas que nos envían; es por ello que -echando un vistazo a lo genuino, novedoso y espacial de las creaciones de Antonio Andrade (Almandrade), creímos que fueron lo suficiente oportunas -y dignas- de reseñarse aquí.
Y por eso lo hemos hecho.










Introducción. Una odisea entre bambalinas. Una aproximación a la creación artística de nuestros días

El arte que conocíamos está muerto. Ese sujeto artístico inconsciente y unívoco, que llenaba las páginas de cuantas revistas especializadas del ámbito existiesen, ha pasado a la historia. En vez de ello se ha transmutado en el ejercicio más elemental del término. El arte de hoy ha dejado de ser un producto semiótico de unos escasos bohemios para situarse en un estudio de la creación artística a todos los niveles y a gran escala. Ya no se trata de crear por impulsos ni ferozmente, como -a menudo- había sido concebido éste en la mente de pintores, escultores y todo tipo de artistas. Y decimos "todo tipo", porque de eso se trata, precisamente. En poco menos de un cuarto de siglo hemos descubierto varias categorías artísticas "nuevas" de las que, el impacto que ha ejercido la industria audiovisual ha conseguido cambiar el concepto genérico que se tenía del mismo para "exportarse" como una faceta más de la creación artística de nuestra época contemporánea. Sin darnos cuenta -como siempre ha sucedido en toda actividad humana- nos adentrábamos en un cambio que llevaría consecuencias devastadoras. Unos efectos que revertirían en el mismo concepto clásico "un tanto renacentista" que el "first art" nos había traído. En su lugar, y producto del impacto que las nuevas tendencias "vintage" como la moda o la escenografía (teatro), nos hemos encauzado en una óptica más pensante y menos matérica de verlo. Una estética preconizadora de cambios constantes y rápidos, porque la esencia de la misma consiste en una supra necesidad de sintetizarlo todo hasta la saciedad, una visión en la que la fotografía y el grafismo tienen, por excelencia, su interacción más interesante, que nos remonta -y evoca- a líneas por descubrir y métodos creativos que, ahora más que nunca, se desarrollan en los nuevos locales del arte, los espacios creativos que, distintos al taller de artistas o el popular estudio particular del artista de toda la vida, no se podrían imaginar sin cambiar esa nomeclatura por otra más académica. El arte ya no es individual, es más interactivo que nunca, y se centra, más que en el ingenio y la abstracción, en la búsqueda. Y para su captura no se bebe absenta ni se sobrevive a merced de las cosmogonías que interaccionan en la mente de ese gran actor que ha sido, hasta ahora, el artista. Es en los "laboratorios creativos" donde se encuentra; y los que interaccionan con él: estudiantes y profesores.





Pero para augurar este cambio de ciclo ha sido preciso promover y remover muchas ideas dispares -y conciencias-, de las que las nuevas líneas trazadas en la potenciación de la I+D al más alto nivel, desarrolladas a partir de programas de acción anticrisis llevados por el actual sector político, han resultado fundamentales a tales propósitos. Pero no han sido los únicas. Toda medida de contención -a corto plazo- requiere tres más para un plazo más largo, necesarias para desarrollarse en un contexto social posterior y consolidarse -a sí mismas- como "pieza de futuro".
Desde que un lingüista bávaro llamado Manfred Bierwisch analizó, en su ensayo "El estructuralismo", las claves del lenguaje, realizando una comparativa entre la psicología y los elementos semánticos que habitan en él (sofismos) -algo que se conoce ahora como metalingüística-, siempre hemos querido analizarlo todo. Y quizás ha sido la sucesiva influencia, en los últimos doscientos años, de diversas tendencias artísticas -de las que las avantgardes han sido las más significativas- que hemos dejado de lado los estudios para crear, initerrumpidamente, sin criterio ni control. El artista tenía todo lo que quería a su alcance. Tan sólo tenía que postularse a favor -o en contra- de algún u otro concepto que habitara en arte. Todo estaba creado ya. No faltaba nada por descubrir. Un error terrible que, ahora, tras un período de "casi" un cuarto de siglo de una singladura en la que el copismo y la no protagonización del artista en sus ideas había aguado la creatividad, ha vuelto a nacer una gran esperanza.




"La mayoría de artistas de ayer y de hoy, muy a menudo, buscaron una suerte de lenguaje estilista en el que depositaban toda su independencia que les era necesaria para elevarse como unos meros estadistas del método, el suyo y propio, creando un conato de resistencia frente a todo lo que era, y sigue siendo, diferente a todo lo que hacen".

Ángel Brichs,
Crítico de arte contemporáneo.


El arte, esa doctrina categórica y -acientífica- vista más a menudo como una terapia sensorial y asistémica adquiere en ésta, su etapa actual, unas bases que le llevarán a un nuevo humanismo. Preservar en ese concepto se ha convertido en poco más de cinco años, en un claro exponente de la realidad que el futuro nos depara. Y más aún porque el futuro es ahora, en este minuto, en todos los segundos del día, en nuestra propia existencia. Concebir el arte sin un tratado que actúe como su igual en una obra demostrará -y demuestra- ser una irreverencia e irracionalidad del artista para con su entorno más inmediato: la sociedad. Y lo social de hoy es ecología, libertad sexual, fanatismo, paradoja, pero no libre albedrío: ¡nunca más! Si algunas de esas cosas hubieran sido un hecho cuando en 1887 Ferdinand Tönnies escribiera "Comunidad y asociación", una de las piezas capitales para ponderar hacia la sociología moderna, nunca lo hubiera escrito. Pero como es antropológicamente aceptado, y muy necesario, evolucionar para alcanzar la razón y el conocimento necesario en cada época -y no antes de tiempo- la mezcla de todo ello ha sido fruto -también, y por contra- de crisis, tanto económicas como de ideas. Y son en algunas épocas parecidas -como la que estamos viviendo en la actualidad- donde se alzan voces de cambio, partiendo de cero y con un solo objetivo: perdurar. Pero para hacer un cambio duradero se tienen que cimentar las bases y sumarse voces para platicarlo "a coro". Desgraciadamente, en nuestra sociedad, uno de los problemas, sucesores del posmodernismo, ha sido la individualidad que afecta al hombre en todos los niveles de su existencia y desarrollo social. Culpa de ello: el movimiento digital, la depresión como fenómeno y causa fundamental que acompleja y encierra al ser humano en el aislamiento más absoluto pero, sobre todo, el deseo -como decía Hobbes hace más de cuatrocientos años- de competencia feroz, de ser tú -el mejor- y nadie más. Y a ello viene la incapacidad de compartir. Algo que, esa misma tecnología que, para unos fue causa de encierro, Internet, ahora lo es de multitudes. Los tiempos cambian. Pero las disciplinas también lo hacen y aunque podamos entrever visos del Dadá y el conceptualismo en el arte de este artista que presentamos hoy en LITERATURA DEL MAÑANA, les podemos asegurar de que es fruto nuevo. Quizás tan nuevo como antaño lo fueron esos arquitectos y diseñadores del grupo "Memphis", de los que su influencia clara en las obras de este brasileño no puede dejarse al margen. Y es que nada proviene de nada si antes no es creado por alguien. Un alguien no cualquiera, como Ettore Sottsass, el creador de ese grupo citado, el cual profetizó el cambio de la perspectiva de arte que se tenía para ahondar hacia una mezcla entre estilos diversos, de los que la moda y el grafismo (el mero croquis) como diseño cambió la concepción que teníamos de él. Mario Godani, Aldo Cibic, Javier Mariscal, Barbara Radice, Matteo Thun o Shiro Kuramata fueron algunos de sus próceres y miembros, los cuales, durante más de quince años proyectaron sus formas y costumbres hasta que el movimiento desapareció como tal. Pero su legado estaba más vivo que nunca. Era la aportación a un nuevo hombre de las ideas que crearía el siglo XXI, el cual rehuye los "ismos" para someterse -expresamente- a su creatividad, junto a la interacción con dos nuevos valores: intuición y estudio. El pasado está exento de ello. Algo que me recuerda a esa mítica frase que Sottsass, en un reportaje de Brigitte Fitoussi, en 1994, que aparecía en el nº 292 de la revista "L'Arquitecture d'Aujourd'hui" donde en una entrevista que se le hizo decía cuando quería exponer las razones que le habían llevado a la creación de Memphis: "Mirad hacia allá, hay otro paisaje, si queréis podéis ir a pasear por allí".

Dieciséis años más tarde nos encontramos ante una diatriba similar, pero con un nuevo acicate: la implementación de un nuevo academicismo que prefiere invertir en forma que en estilo. Algo nunca visto desde el Renacimiento. ¿Y por qué? Porque necesitábamos un cambio, una nueva forma de reverenciar a la idea por encima de las pasiones pubertales del arte de nuestra historia. Un arte que busca también la unión de literatura y pintura, de géneros y de "arquetipos", para formularse, y alzarse en forma multidisciplinar, sin apoplejías de ninguna clase ni disensiones internas. La provocación está ya ajada, otra nueva es necesaria. Se llama pro-vocación. Y la única forma de salvarla es mediar hacia ella, transversal y en toda su tangencia. Y ha sido de la mano de un movimiento que no nos es desconocido: El Neomodernismo, el cual en Brasil ha tenido una gran influencia en los últimos años, que entendemos y descubrimos en las creaciones de un artista que crea escuela y "perdura": Almandrade.





Buscando el "arte"


"Almandrade, sin dejarse devorar por la provincia, produce con su arte un saber sobre la imposibilidad de consistencia de un sistema de signos".

Haroldo Lajazeira,
Poeta.



Aunque hasta la fecha, este artista y poeta brasileño era un supremo desconocido para nosotros, no pudimos dejar de prestar atención a esa rara mezcla de bocetos y diseños seudodigitales que se parecían más a un programa antiguo de MS2 o Windows 95 (como el Tetris o el clásico Arkanoid) que a una de esas nuevas líneas experimentales que los nuevos métodos de expresión artística nos han traído en esa tan ufana y, frecuentemente, supra admirada contemporaneidad.

Si bien para muchos pueda considerarse como un predecesor del dadaísmo (por su notable parecido a las creaciones y panfletos gráficos de Francis Picabia, entre otros), el fenómeno nudista, o "nudismo abstracto" -como algunos críticos lo denominaron-, y que ha pergueñado el artista de Bahía, haría de esta comparación un mero espejismo. Más en la tangente del nominalismo (http://www.filosofia.org/enc/ece/e40519.htm) y los restos antipop de la nueva figuración de finales de los ochentas, la reflexión en solitario que ha hecho de su arte Almandrade rehuye todos los vanguardismos existentes y se extiende -y plantea- como un gran poema visual en busca de nuevos versos e ideas con que poderse expresar.



Cuando se escribe una crítica de arte, a menudo, se tiende a comparar la obra del artista con algo que ya conocemos, a menudo una tendencia o movimiento, o artista en concreto; no obstante, en el caso del arte conceptual que evocan los, más que ideogramas, flases apocalípticos de aquello que nunca se debería dar en arte, quedamos inmersos -y aludidos- por la línea desconcertante que, en los últimos años, nos han llevado los progresos creativos en esta dirección, por lo que debemos preguntarnos si el enfoque personal de Almandrade es menos arriesgado de lo que, a simple vista, parece.
Cuando el arte se caracteriza, y creándolo, teoriza sobre él, se gangrena, y nadie quiere saber nada de un inválido, de una pierna que no anda. La gente rehuye lo que no entiende y por tanto, de los artistas que no se suman a aquel principio básico que sigue al sentido común y que hace creer -a la masa- en un arte más elemental, menos profundo. Quizás por ello, este artista se haya valido de algunos de los conceptos que hasta aquí hemos ido plasmando, conjuntándolo todo hacia una "línea maestra" donde el diseño en 2D y 3D de sus numerosos proyectos, se deduce como un subproducto de esta nueva era online que todos estamos viviendo. Por esa premisa, lo genuino de las tendencias del brasileño se miden en el punto de inflexión artístico que reza en el inconsciente colectivo, el cual, día tras día encontraremos más imbuido en un plano virtual, donde la imagen debe ser más interactiva que nunca. Algo curioso que, hace poco más de ochenta años atrás, poetas y artistas de la bohemia parisina como Tristán Tzara o Man Ray, explotaron en sus fotomontajes, pasquines y anecdóticos carteles de visitas a sus exposiciones clandestinas, a medio camino, siempre, entre lo políticamente incorrecto y las inverosimilitudes de lo dantesco.

Sea de un modo u otro, el "abstraccionismo geométrico" del carioca tergiversa gran parte de la historia artística contemporánea, reinstalándose en algo que podríamos catalogar de neoprimitivismo o "nueva era gráfica", presentándonos todo un cúmulo de ideas que corren hacia un némesis artístico que amenaza con llevárselo todo.







El poder de intuir lo que no se dice

Lo que antes, en la época dadá, se vio como una revolución del subconsciente, el cual primaba por descubrir todos aquellos tabúes del ser humano, a día de hoy -redescubiertos ya mil veces- lo que ha perdido interés en escenificarlos, preferimos que el espectador -o el lector- los imagine, mostrándolos (los artistas) como una metáfora, un contrasentido de lo que nos es conocido; el espectador y/o lector debe seguir siendo desvelado por su gran prerrogativa vital: su curiosidad.



"Este brasileño ejerce el arte en nosotros: haciéndonos pensar, más que ver".

Ángel Brichs,
Crítico de arte contemporáneo
http://www.aelc.com .





Botella: En esta obra, Almandrade pretende ejercer su impronta, mostrando una botella reutilizada, vacía, aquí reciclada para medrar hacia un propósito más elevado: su contenido, el cual se personifica en una iconografía del mismo artista, cual burla sagaz hacia todo el sistema de mercadeo en el que vivimos. La alternativa "poética" al mensaje en una botella de Poe, aquí expuesto mediante otra -no cerrada ésta- que respira y no se nutre con el aire viciado del contenido habitual que estos objetos encierran en sí mismos.














Croquis (diseño): "Plano cerrado" en el cual sólo se descubren tres habitáculos que abren sus puertas en un mismo rellano, ante la mirada "sombreril" de un icono que arguye a una imagen que siempre ha sido asociada a lo masculino. 3 espacios, trasteros -no habitables- que, a modo de cubículos -al más puro estilo de los que padecen esa extendida enfermedad nipona (hirokomori)- saludan a la mente de cada uno, la cual es la que escoge: individual (1 cuarto) o compartido (2).




O prazer do hermético. Ou o hermético do prazer: Una frase separada con una línea y una llave que atraviesa una cerradura: elementos imaginarios de un erotismo, que, frecuentemente los psicólogos definen como "pensamiento sucio". Otra perspectiva del imaginario de Almandrade, aquí reconstruyendo imágenes tan simples como conocidas por todos, que, sin embargo, pueden dar significado a conceptos mucho más profundos: he aquí el sentido de la obra del brasileño.






Obras variadas: Como arquitecto, Almandrade huye de líneas amorfas para mostrarnos una clara influencia de movimientos pasados, tales como el holandés "De Stijl", esgrimiendo en sus populares infografías y esculturas, un claro parecido con diseñadores como Gerrit Rietveld, creador, entre otros, del popular taburete Bent y la mesa auxiliar Schöder1, o las famosas sillas Zig-Zag, tan de moda a finales de los treinta, cincuenta y setenta, volviendo a ser -hoy en día- con el auge de lo retro, noticia.














Literaturísimas

LDM: ¿Cree que el arte de hoy debe ser diferente al de ayer? ¿Por qué?
A.: Sí, cada ciclo histórico conviene a una nueva visualidad que se impone. En sí ya no estamos tan avanzados, es más, hemos vuelto sobre nuestros pasos, estando más atrasados que antes, pero no vamos -por ello- a tener otra revolución en el arte como con el cubismo. Hacer el arte de hoy es discutir lo que se hizo y dar un paso pequeño hacia muchas cosas.

LDM: Sus diseños, prototipos -como creen algunos críticos-, ¿en qué visión artística estarían inmersos?
A.:Descubrí el arte constructivo a través de la poesía concreta, a continuaciónpasé por el arte conceptual en la década de 1970. Tengo en mi trabajo actual esas referencias, tanto en la poesía y las artes visuales como en principio, una economía de los medios, de plásticos y verbales, una tendencia llamada "arte contemporáneo".

LDM: Sus influencias en la poesía visual y en la etereidad del movimiento cubista, sufren por una estética dadaísta que usted nunca ha dejado al margen. El uso de estas formas catódicas pueden parecer un vestigio de su verdadera profesión: la arquitectura. ¿Intenta revivir esa vieja ingenuidad, que, desde siempre ha interactuado en el mundo del arte?
A.:
No puedo negar mi formación de arquitecto, no unfactor, pero tiene una pequeña parte de la contribución en mielección estética. El arte tiene un pasado rico, la modernidad dejó muchos vestigios que emergen en elarte contemporáneo. Mi trabajo es resultado de lo que he visto y leído.

LDM: Hace algunos meses, un artista catalán bastante reconocido, Josep Minguell, le dijo a Ángel Brichs -un colaborador de esta página- de que el haikú era su estructura métrica preferida. ¿Cuál es la suya?
A.:
No tengo una estructura métrica, trabajo con una noción de síntesis. Entre la poesía concreta[1] y la poesía dadaísta, las dos cadenas dela modernidad, he encontrado una manera de expresarme.

LDM: Por último, ¿cómo ve el futuro de ese ente al que conocemos como arte? Y apelando a su condición de poeta, ¿sería mucho pedir de que nos lo respondiese en forma de poema?
A.:
El futuro del arte no se deberá al pasado, como la filosofía. Si el arte tiene un nacimiento, posiblemente como no sabemos a ciencia cierta qué es el arte, poco podemos hablar de su futuro.


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depois a humilhação
vem o envelhecimento
o repouso é inesperado
esterilidade da emoção
provável decadência
...
enfim as incertezas.
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O futuro é poeira.
Sonho de amanhã
que o vento leva
além das margens
e dos mangues.
................................
O saber é um desconforto
de uma civilização
que vive ao redor do imediato
e humilha a memória.
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Ainda
o mar de Homero
habita
o céu da história.
Um lance
de dados e textos,
jogo da literatura.
Pensar é
abrir portas,
migrar
para o desconhecido.
Impossível se achar
um limite.
............................................



No retângulo da esquadria
descansa
a velha paisagem renascentista.
A cada novo olhar
uma provocação
canta a imaginação
uma janela para o passado
que contempla o futuro.
Exatidão de cálculos e
sedução de metáforas
celebram
o nascimento da pintura.
........................................

©Almandrade, poema (versión original en portugués).






Antonio Luiz M. Andrade (Almandrade) es artista plástico, arquitecto, diseñador urbano, poeta y profesor de teoría en el Museo de Arte Moderno de Bahía (Brasil). Calificado a menudo como estratega del nuevo arte contemporáneo brasileño, se integró en proyectos colectivos de poemas visuales, multimedia y de instalación en Brasil y en el extranjero y fue uno de los creadores del Grupo de Investigación de Lengua de Bahía, que editó la revista "Semiótica" en 1974.
Ha realizado cerca de veinte exposiciones individuales en Salvador, Recife, Río de Janeiro, Brasilia y Sâo Paulo entre 1975 y 1997; goza de publicaciones en varios periódicos y revistas especializadas en arte, arquitectura y urbanismo, y ha publicado varios libros de poesía y/o de obras visuales.
Tiene obras en diversas y variadas colecciones privadas y públicas como el Museo de Arte Moderno de Bahía y la Pinacoteca Municipal deSâo Paulo. Entre algunas de sus numerosas exposiciones, podríamos destacar la Retrospectiva realizada en el Museo de Arte Moderno de Bahía (2000); la exposición "pensamientos" en el Museo Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro (2002); I Exposición Internacional de Escultura Efímeras (Fortaleza) o su participación en las XII, XIII y XVI Bienales de Sâo Paulo. Entre sus numerosos galardones destacamos los Premios en los concursos de proyectos para obras de artes plásticas del Museo de Arte Moderno de Bahía, 1981/82 o el Premio Fundarte en el XXXIX Salón de Artes Plásticas de Pernambuco en 1986.
En el ámbito poético, entre otras publicaciones, se le conoce por haber participado, en 1997, en la Antología Internacional de "Poetry Review", con un poema traducido por el poeta americano Steven White.
A finales de agosto pasado, LITERATURA DEL MAÑANA publicó un artículo suyo, el cual sirve así mismo, de introducción a un taller que el artista impartirá hasta el 22 de octubre de 2010, en el Auditorio del Museo de Arte Moderno de Bahía:





Copyright:


Reportaje y entrevista:
©LITERATURA DEL MAÑANA.


Imágenes y poema:
©Almandrade.


Publicado en este blog bajo el consentimiento de los autores:
www.literaturadart.blogspot.com .



miércoles, 18 de agosto de 2010

Las nuevas esculturas de Josep Cárceles

“Une con piedra y maderos aquello que debe soportar la solidez del agua y la luz de la eternidad. No busques de materializar nuevos para crear, la fuerza de la naturaleza te los dará. ¿Los ves?”-señaló el sabio, mirando al discípulo mientras el puente de hierro se derrumbaba, mostrándole los troncos de los árboles y las piedras planas del río y las rocas pétreas de una colina cercana- “¡Los tienes ante ti!”.

Ánonimo


En la imagen: Pax Tecum Domine(2010), es una escultura religiosa que eleva una cruz integrada en una única varilla que lo une a una base representada por la media parte de un orbe. Sin dejar nunca el estilo sacro que siempre lo ha caracterizado, Cárceles nos "ilumina" con nuevas obras inaugurando, así, una nueva línea creativa muy intuitiva, ahora ya en 3D, cuyo futuro parece abrírsenos sin ningún tipo de limitaciones.




La escultura es la que se tiene que adaptar al medio, y no el medio a la escultura. Así es como lo entendió Wright cuando adaptó un pavimento de piedra de las mismas características que se encontraba en el suelo del lecho de la cascada para, con un método de despiece, complementar la sinergia del lugar, sin cambiar nada de sitio. Ante todo, la cascada era el centro del monumento, y no el chalé que residía, ahora, en ella.
Con el “Falling water”, Wright fue más allá en el mismo concepto de integración que arquitectos como Le Corbusier habían creado. Una proeza de la ciencia y el arte constituida, en sí misma, como un monumento que se tenía que mantener y conservar.
Y es en esa mezcla de evolución hacia lo nuevo y conservación de lo existente donde encontramos algunas de las últimas creaciones artísticas de Josep Cárceles, un escultor y pintor de relieves que está a pocos días de realizar una antología de su obra magna en la segunda exposición individual que repetirá de nuevo, este año, en la capilla del antiguo hospital de Malgrat de Mar (Girona):


http://literaturadart.blogspot.com/2010/07/josep-carceles-exposara-de-nou-la.html.



En la fotografía: Josep Cárceles, en su estudio de Malgrat. En cada una de sus obras, este escultor logra impactantes efectos allá donde exhibe, recreando -ante el espectador- símbolos ancestrales desde una óptica muy futurista.







Salvaguardar los mitos, del mismo modo en que el hombre pretende de crear nuevos, ejerciendo su mano en proyectos -considerados como imposibles, tiempo atrás- sirve para recalar en un aspecto que siempre lo ha definido como tal: su evolución.


Es en el carácter mecánico y la erosión de la materia donde Cárceles ha conseguido, fruto de un largo estudio sobre el tratamiento de los elementos que forman sus esculturas, unos resultados únicos que le ayudan a conservar los símbolos de perpetuidad que él mismo se encarga de proyectar.
Las tareas de conservación y de restauración de las piezas de mampostería, madera, yesos y hierros con los que el artista recrea los escenarios de su mente, aluden a una preceptualización de su eternidad, hecho que sería imposible sin las técnicas parejas a la rehabilitación, herederas de la arquitectura, que el posmodernismo ha traído, y adaptado, en las ingenierías de rehabilitación de los modelos clásicos de antaño.





Imagen: "Falling water" de F. Lloyd Wright. La arquitectura contemporánea ha versado sus dones en obras donde la ciencia culmina el progreso que la técnica no puede concluir. Pese a esto, la arquitectura actual se renueva, día a día, inspirandose en estilos constructivos del presente y pasado donde la finalidad del arquitecto es impactar al público y, al mismo tiempo, adaptarse al entorno como una piedra más del roquedal.










El estilo cúbico y lineal de las formas con las que Cárceles esquematiza ideas tan ancestrales, religiosas y mitológicas, por fuerza, debe de incorporar un aura innovador que preserve su trabajo. De esa forma, reinventándose a sí mismo, en un verdadero ejercicio de I+D artística, la búsqueda de técnicas futuras -a caballo entre la ciencia y el arte- le permiten de proyectar unos baluartes a la posteridad artística que tienen mucho más en común con la casa de la cascada de Frank Lloyd Wright de lo que pudiéramos imaginar.



Se habla de modernismo, de minimalismo, de vanguardias... La arquitectura, igual que el arte de hoy, busca en la preservación del entorno e introducción de las nuevas tecnologías, junto a la situacionalidad de los espacios y el empleo de la luz natural, algo que los antiguos maestros arquitectos de las primeras civilizaciones buscaron en Gizeh, Ur o Chichén Itzá; no para traer lo rudo y salvaje a la ciudad (como Gaudí o Jujol, o los subproductos de la herencia colonial de Puig i Cadafalch), sino para unir lo moderno con lo antiguo, como podemos ver en la rehabilitación de proyectos arqueológico-culturales como el de las termas romanas de Sant Boi de Llobregat (Barcelona). Y es justamente en esa integración al medio, como planteábamos en el comienzo de este artículo, que, los nuevos proyectos escultóricos de Cárceles pretenden unir todas esas conclusiones para sorprendernos otra vez, como siempre.



En la imagen: Fuego I (2010). Escultura que representa una antorcha espiritual que nunca se consume. Algunos de los proyectos del artista son trazados como si de ilusiones constructivas en la mente de un arquitecto se trataran. El arte actual prima su deseo -igual que la arquitectura- por impactar al público, desde una óptica desenfadada donde el diseño, como en un estilo de ropa o en un look fashion, es el credo predominante. El interés hacia el artista ya no reside en su genialidad ni en entender su obra en treinta segundos sino en algo más irracional, o sea, aquello que brilla, que es trendy, cool e impactante -a la vez-, sin pensar demasiado en las consecuencias. Es esa estética del "speed time", a la que tanto estamos acostumbrados, lo que ha provocado que el arte haya quedado subyacente a los designios del público, a ser entendido como moda "de la sociedad", y no al revés.








Copyright:

Artículo:
Ángel Brichs©
Crítico de arte contemporáneo

Imágenes:
Josep Cárceles©
y
Wikimedia commons©
(en cuanto a la de "Falling water").

Publicado en este blog bajo el consentimiento de los autores:
www.literaturadart.blogspot.com



jueves, 29 de abril de 2010

Crítica de arte (I): Josep Cárceles y su obra gráfica.


LDM abre una nueva sección dedicada, de forma exclusiva, al arte. Y como ya les tenemos acostumbrados, al arte con mayúsculas, pero no el pasado sino el de los artistas que crean, día a día; artistas de nuestros días que, gracias a su capacidad para generar nuevas formas artísticas, están creando escuela y cimentando el futuro de las nuevas tendencias artísticas que nos trae, poco a poco este, recién estrenado milenio. Desde la sección CRÍTICA de LDM valoraremos, anualmente, algunas obras de pintores, escultores y todo tipo de artistas que nos han sorprendido, intentando explicar, con la ayuda de nuestros críticos, el significado que versa tras las obras que aquí daremos a conocer. Para ello, hemos creído oportuno empezar esta sección analizando cuatro obras de un artista que ya es conocido por los seguidores de LITERATURA DEL MAÑANA: Josep Cárceles Vergés, natural de Malgrat de Mar (Barcelona), creador de un estilo plástico que mezcla la pintura con la escultura en un equilibro donde el diseño y la perfección de formas y figuras construyen un mundo de imágenes y símbolos que sorprenden a aquello/as que se plantan ante la obra de este excepcional pintor.




El circ de la vida (2007)
Pese a que Cárceles se halla en toda su salsa en sus relieves escultóricos, merced a obras como ésta es cuando reconocemos los principios artísticos de este sólido pintor. En esta obra gráfica, nos cuenta, en una copla sensorial que alude a una sinergia entre el cubismo más radical y los volúmenes más disconformes del imaginario Kandinskyano; retoma el vuelo del concepto que supone la espiral que el Ser Humano viste y crea en su vida, desde su nacimiento -simbolizado por la base de la carpa- hasta la tubular y rectilínea figura que sigue hacia el cielo -la muerte– para alcanzar la vida eterna, desapareciendo en los extremos del cuadro, donde los círculos concéntricos aluden a aquellas siempre complicadas relaciones humanas que se atisban como los accidentes e interferencias que el hombre experimenta en su existencia terrena.







Concepció. (Collage, 2008)
Tras este símbolo de corte marcial podemos apreciar más de lo que creemos. Bajo un fondo marrón oscuro, de color del mate argentino, una figura eternamente humana denota unas claras referencias carcelianas, con sus círculos y cortes elípticos a los que el artista nos tiene tan acostumbrados. Unos conceptos que se imprimen como meros comparsas de un objetivo superior: la Concepción. La creación de la materia, como ente espiritual, bañando y definido aquí con el color rojo sangre junto con el triángulo que cruza las aguas de la vida para unirse en perfecta armonía con su homónimo, el cual se define como el paradigma de la obra.








Tomorrow (1988)
En esta pintura podemos ver unos reflejos claramente tapianos que, Cárceles, fiel a ellos, no deja ocultos en sus intenciones. Empero, en este paisaje surrealista y la vez, utópico, nuestro autor sateliza los conceptos de un arte pobre, el de Tàpies, a unos fluidos de pensamientos que pudieran muy bien hastiar al director de film The last man who lives, banalizando con ello el anecdótico y, a la vez, tópico antifaz carceliano que -aunque vestido de blanco inmaculado e inapreciable su cara aquí- satiriza los pasos de ese hombre veleidoso que recurre al pasado para justificar el futuro dudoso que le espera.




Homenaje a Klimt (2007)
Como se ha dicho ya en otras críticas a este artista prolífico, en la obra que reconocemos a continuación se hallan sumergidos -junto al fondo policromado de minúsculos y ornamentales recortes florales en ocre y gris- unos conceptos sujetos a una diversidad de estilos que van desde el imaginario propio de la Bauhaus, hasta el decontructivismo típico de los 50 y 60, con exponentes de la talla de Miró o Murakami, algo que, siendo un homenaje a un personaje de la altura de Gustav Klimt, es una justa ofrenda valedora de un estilo que fue, otrora, avanzado para su tiempo.









Copyright:


Imágenes:
Josep Cárceles©


Crítica:
Ángel Brichs©
Crítico de arte contemporáneo


Introducción:
LITERATURA DEL MAÑANA©


martes, 16 de marzo de 2010

La pinza erótica o cómo comprar obras de arte sin ningún lujo de detalles



'Amo a las obras de arte,
me satisfacen,
preservan mi ira,
anuncian todo lo que soy
y aquello que no he sido,
¡por ello te amo, arte!

Ángel Brichs



Barruntando ideas fugaces y líbidos de leyenda, perfilaremos la suave sinestesia que impone dotes al esquema mísero del significado que posee el arte para todos aquellos que nunca han soltado prenda con él. Sí, sí, no hablo de nadie más que del 'mayor' particular de ese sector: el marchand. Por muy bien que sepa de las siniestras razones que lo hacen posible o del simbolismo que éste entraña, aquel comerciante de corazón helado sólo grita lo que quiere para anunciarse ante aquellos que le harán más vivible y más 'gozable' su existencia.



'Actuamos como una especie de comadrona que trata de interpretar los deseos de nuestros artistas y las necesidades de los coleccionistas privados y los museos.'

BRENT SIKKEMA,
marchante neoyorquino



Cuando abrimos un periódico de par en par y leemos noticias como la del efecto fetichista que han causado los trajes de las 'flying attendant' de la JAL, los cuales nos aparecen como burdos conejillos de indias de un cosplay perverso y misógino, nos damos cuenta de ese valor vicioso y codiciado que representa en sí mismo el coleccionismo a gran escala. Si alguna vez, por remota que sea, nos hemos hecho la pregunta a razón de por qué y cómo se mide el valor de las obras de arte, o con qué pretexto o premisa se deben calcular, nos llevará a hacernos otra pregunta, que, aunque muchos a priori no se den cuenta, mantiene una siniestra relación con la primera: ¿Por qué la mayoría de pintores y/o artistas en general, al menos los más codiciados, fueron aquellos que nunca acabaron los estudios? Da qué pensar, ¿no?
Si dejamos volar un poco nuestra imaginación y decidimos hallar en la 'valorada' fórmula de la especulación la respuesta a nuestras pesquisas, descubriremos que una antagónica relación entre el artista y el mundo académico ha sido, fue y sigue siendo uno de los sustratos directos de la misma existencia del arte.
A lo largo de numerosos períodos generacionales de nuestra historia el arte fue perseguido en sus conceptos más básicos así como también el mismo artista, el cual sufrió en sus carnes el fruto de la incomprensión y el desprecio sociales. Luego, si esas mismas carencias tan ufanamente elididas en la sociedad actual siguen siendo mal vistas, ¿por qué adquieren precios de leyenda? Para entender eso o, al menos encontrarle la lógica para su existencia, deberíamos leer epígrafes como el que escribió Oscar Wilde en su obra póstuma 'De profundis':



'No deploro ni un solo instante de los que he dedicado al placer. Lo hice plenamente, como debemos hacer todo lo que hacemos. No hubo placer que yo no experimentase; eché la perla de mi alma en una copa de vino; descendí por el sendero florido de margaritas al son de las flautas; viví de panales de miel. Continuar la misma vida hubiera sido un error, pero abandonarla habría sido una limitación. Debía de ir adelante; la otra mitad del jardín tenía también mis secretos para mí.'




El arte no radica en el método, ni siquiera en el valor sino en el poder, en la corrupción de la carne; en el mismo hecho de reunir todo lo malo en menos de dos metros por uno y medio y exponerlo sin ningún tipo de prejuicio.
En China tienen un proverbio: 'las cosas buenas no las sabe nadie, las malas todo el mundo las conoce.' Eso tiene doble significado pero, ciñéndonos al que aquí procedemos a valorar, entenderemos porque una ínfima parte de los artistas tienen éxito, dado que, como dice el refrán, son los más desconocidos. Eso es porque el artista famoso nunca pone el precio de su obra sino que se lo pondrán otros por él.
El artista es un ser vacuo, inexistente, efímero. Carnal. No vale nada. Es un útil de deseo, que, igual que el 'beso alado de la ninfa' para los mortales, es manipulado a su antojo por aquellos que nunca, por muchos recursos que tengan, títulos, propiedades y, sobre todo estudios, nunca podrán crear ni concebir por sí mismos. Es por esto, por tanto, que hacen posible ese mercado continuo y ficticio que enaltece el precio de las obras y su 'ego'.
He aquí en esa antítesis la prueba palpable de la existencia del arte más imperecedero. No hablamos de un principio ni de una idea sino de un objeto de comercio, pero un objeto que, como artículo o prenda inalcanzable para la mayoría de la sociedad, y todavía más, de la ineptitud creativa, esa inocencia clásica de Oxford y deseo de poder de aquellos dandis que quieren comprarlo, donde yace toda la rivalidad, tan primitiva como el artista del que se cotiza su obra. Ésta es sin duda la base sináptica, dinámica e irracional que todos los poderes conjurados han creado sobre y para el arte. Sólo así, en el despropósito más absoluto será posible y explicable pagar un precio irracional de algo 'tan' racional. He ahí la dinámica del negocio. Más allá, un gran vacío espiritual y de valores mundanos; y en los extremos indeterminados, cada día más ignorado, aquel arte que a nadie verdaderamente le interesa.





Copyright:


Del artículo:
LITERATURA DEL MAÑANA©


con la ayuda de:
Ángel Brichs
escritor y crítico de arte

jueves, 28 de enero de 2010

LITERATURA DEL MAÑANA les invita a una conferencia muy interesante:


"Las nuevas tendencias del arte"
(Conferencia)


con Ángel Brichs
Escritor y crítico de Arte. Miembro de la Junta directiva del Ateneu Terrassenc
(presentará su libro "El Neomodernismo literario")


y Josep Cárceles
Artista plástico y escultor
(Entre sus logros más importantes, consta su obra escultórica,
“OLIMPISMO CATALÁN”, que en 1987 pasó a formar parte del
fondo de arte de la Casa Real Española)


Viernes, 19 de Febrero de 2010 a las 19.00 h


En la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés
Portal de l'Àngel, 6ª Planta (Barcelona)


ENTRADA LIBRE








Para más información, cliqueen la siguiente imagen:



miércoles, 9 de diciembre de 2009

Oleg Tsyganyuk: La mezcla del simbolismo y el surrealismo en la pintura ucraniana actual








“Artista, tú eres sacerdote: el arte es el gran misterio y si tu esfuerzo lleva a una obra maestra, entonces un rayo de lo divino desciende como un altar”
Manifiesto de los Rosacruces, 1892



En la imagen: Nuestro Crítico, Ángel Brichs, por Oleg Tsyganyuk






Para entender la pintura del periodo poscomunista hasta nuestros días, hay que analizar la historia de todos esos países eslavos que desde hace sólo escasos años gozan de la libertad que les otorgó el órgano central de gobierno del PCUS. Pero ese aún joven proceso de descolonización no fue un camino de rosas. Todavía podemos contemplar esas secuelas hereditarias en forma de infraestructuras insuficientes y otras carencias sociales, hecho que produjo que miles de ucranianos emigrasen masivamente desde los últimos días de la Perestroika a países como Austria, Alemania y Francia, entre otros, cosa que en literatura podemos apreciarlo de una forma más o menos veraz en algunas de las novelas de escritores de la talla de Vladimir Nabokov. Pero, pese a que la mayoría de las antiguas repúblicas de la Unión Soviética dejaron de recibir esa tan preciada ayuda de la que hoy día carecen, en cuanto a estados satélite que fueron, ya sea por constituir un enclave geoestratégico relevante o simplemente por la riqueza derivada de sus recursos energéticos, unas pocas recibieron un trato que podríamos considerar “especial”, hecho que se traduce a día de hoy en su renta por cápita. Una de esas excepciones fue Ucrania. Situada a orillas del Mar Negro y dominando gran parte de las estepas caucásicas y hallándose en lo que algún que otro historiador ha definido como el centro mismo entre Asia y Europa, siempre se ha considerado como uno de los puntales básicos del nacionalismo Ruso. Eso podría tener explicación en el hecho de que los primeros boyardos con Aleksander Nevski a la cabeza plantaron su primera bandera en su capital, Kiev. Una dimensión nacionalista que no obtuvo su más alto eco hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Enclave crucial para hacerse con las explotaciones petrolíferas del Cáucaso y trazar un canal que les permitiera llegar hasta las fronteras del gobierno germanófilo del Sah Reza Khan, los alemanes protagonizaron los combates más feroces de la denominada Guerra Patriótica, cosa que realzó en los rusos y, como es obvio, al Komintern, una especial estima al recuperar dicho territorio. Con todo, después del desastre que supuso la Glasnost y el nuevo Gosplan ejercido por Gorbachev, la desbandada económica que siguió a la caída del imperio de Stalin, hizo que personas como Oleg Tsyganyuk, emigrasen a países tan lejanos como España.


Imagen: LOS SUEÑOS DE PENSADOR, de Oleg Tsyganyuk


Este pintor ucraniano es el vivo ejemplo de todo aquello que el comunismo infundió en sus súbditos, mostrando aquello que pintores como Filonov reivindicaron como suyo, o sea, la lucha contra el individualismo, contra esa cultura de invernadero de la que hablaba Vladímir Ilich. La Proletkult era la solución exigida por los comunistas; una cultura de la masa parecida -salvo algunas excepciones- a la que existe hoy en día en Cuba. Pero esa carencia de individualismo para con el artista, provoca, lejos de cultivarse y evolucionar, alienarse a sí mismo, creando todo tipo de obras con gran maestría, con esmero y tesón, pero eso sí, sin creatividad.





Pintura en Collage de Filonov. Más allá del precepto rural que entraña la obra, podemos apreciar una apabullante mezcla de conceptos pictóricos, pasando del cubismo al simbolismo e incluso a un impresionismo costumbrista que roza el arte naïf, lo que da pautas a ese exceso “teórico” que fomentó el comunismo en el modo de ver la pintura. Un punto de vista parcial que anunció una muerte, la del artista, para convertirse en un subproducto sociopolítico materialista, que se concebiría a la corta, como un arte aislacionista, en contraposición de aquello que deseaban sus fundadores.






El artista nunca puede ser manipulado ya que si éste se intenta dominar, encauzándolo a integrarse en el mundo como una herramienta de producción industrial, se pierde todo el arte que pudiera trascender del mismo, es decir, se convierte en una copia. No obstante, en el caso de Tsyganyuk no resultó ser así. Licenciado en Bellas Artes un poco después de la eclosión de libertad que provocó la independencia de la mayor parte de antiguos estados dependientes de Moscú y nacido en una población de los Cárpatos Ucranianos, donde aún en nuestros días ciertos ritos paganos, mezcla del folklore y restos de cultos aportados por todas esas tribus nómadas (escitas, sármatas...) que se instalaron en dichos territorios en el pasado, conviven con un cristianismo ortodoxo medievalizante que, en gran manera, aún depende del Patriarcado de Moscú. Artista polifacético, capaz de crear paisajes y bodegones de gran belleza, desde muy temprano ya se diferenció del arte soviético que promocionaban sus maestros, instalándose en un arte nuevo, fuertemente inspirado por los conceptos prerrafaelistas del simbolismo decadente de esos artistas europeos bebedores de absenta y fumadores de opio, cuyas pinturas metafóricas en las que se personificaba la muerte como algo bello, los placeres prohibidos y mundos imaginarios como contraposición al Naturalismo existente en el que todo era científicamente explicable, fue tan admirado a la par que rechazado a finales del s. XIX, incluso por los mismos románticos. Pero, aunque podamos encontrarle ese contrasistema mágico al más puro estilo Oscar Wilde, hecho que podemos ver en algunas de sus creaciones como LABERINTO PERSONAL o MIRADA DESDE TU FUTURO, las cuales poseen cierto parecido con obras realizadas hace más de cien años, como “La Copa del Gigante” de Thomas Cole, (1833) o “Memoria” de Elihu Vedder, (1870), Tsyganyuk ha evolucionado de forma autodidacta y natural durante el último decenios. Hecho que le ha permitido mezclar ese concepto gótico de ver su pintura con el surrealismo más puritano y original, cosa que nos muestra claramente en ESFINJE o SUEÑOS DE PENSADOR, alcanzando un arte extremo que tiende a perfilarse como una variante del Suprarrealismo en su estado más puro palabra. Un incipiente suprarrealismo que navega a caballo de un surrealismo metafísico y un simbolismo más bien conceptual, con ciertos aires medievales y escenas campestres de todo tipo. Y es que nada viene de la nada. La historia, del mismo modo que la expresión artística, requiere una evolución constante, como nos intuye el Crítico Norbert Wolf, valorando al Simbolismo como un preámbulo -aún con serias excepciones- de lo que sería a posteriori el Surrealismo metafísico de Dalí o Magritte. Algo que, sin lugar a dudas, creo que se ha transfigurado de forma sobresaliente en Tsyganyuk, explotando un nuevo modelo de concebir el arte desde un formato más propio del futuro que del pasado. Un arte que, aún siendo joven, se va formando, poco a poco, como un arte nuevo, claramente diferente de sus próceres eslavos y sensiblemente locuaz respecto a los autores contemporáneos actuales, creando una sinergia entre la belleza y la estética en el plano más objetivo de la palabra.
Imagen: ESFINJE, de Oleg Tsyganyuk






Sobre el Autor...



Nacido en una remota población de los Cárpatos (Ucrania) en 1972, Oleg Tsyganyuk se licenció en Bellas Artes en la Universidad Subcarpática Stefanyuk (Ivano-Frankivsk, Ucrania) en el año 1995, especializándose en arte figurativo, dibujo técnico y trabajo artístico. De carácter riguroso y cerebral, sumándose su voluntad de trabajo y dedicación, cualidades que le han permitido evolucionar de una forma rápida y contundente en sus creaciones en los últimos años, logrando diversos premios y protagonizar diferentes exposiciones colectivas o en solitario, de las que destacan, entre otras, las realizadas en la Galería “Guerdon”. Exposición individual. Lviv, Ucrania (2000), Sparkasse. Exposición colectiva. Nuremberg, Alemania. Stadtmuseum y la Exposición colectiva- Erlangen, Alemania, (ambas en el 2001), la realizada en la Galería “Isartis”. Exposición individual. Erlangen, Alemania (2002) o la que hizo en la Galería “Interior”. Exposición colectiva. Kiev, Ucrania (2002). En el 2004, ya asentado semidefintivamente en Barcelona, hizo una breve escapada hacia Polonia, donde realizó una última exposición en el Este Europeo, en la ZPAZ Galería de artistas plásticos. Exposición colectiva. Wroclaw, Polonia. A partir el 2004, expone en diversas galerías y centros culturales, en Barcelona, Terrassa o Sant Cugat, ejerciendo al mismo tiempo, como profesor de pintura y dibujo en algunos Centros Cívicos y Casas de Cultura, cosa que combinó con la participación en alguna conferencia y alguna colaboración esporádica en alguna revista.
Actualmente, y después de haber realizado exposiciones en varias galerías de Barcelona y provincia, está preparando un concepto de pintura jamás visto, del cual me hizo un breve avance hace tan solo una semana, diciéndome que “es tangencialmente diferente de lo que he hecho hasta ahora, ya que he añadido un acicate nuevo al concepto pictórico que he llevado a cabo hasta ahora: la diagnosis clínica de la obra antes de trazarla”. He aquí un concepto científico que este paradigmático pintor establece en el arte que expresa que, conociéndolo, estoy seguro que dará mucho de qué hablar.




Copyright:

De la fuente para la biografía, pinturas e imágenes:
Oleg Tsyganyuk©


Introducción y artículo:
LITERATURA DEL MAÑANA©

con la colaboración de:
Ángel Brichs©
Escritor y crítico de arte



Publicado en este blog bajo el consentimiento del autor:
http://www.literaturadart.blogspot.com/



martes, 8 de diciembre de 2009

Los "relieves pictóricos" de Josep Cárceles

Seguramente, todos ustedes alguna vez han visitado algún museo, apreciando las magníficas pinturas que allí se exponen, pero yendo de una sala a otra en un un arduo recorrido en el que pasamos de un estilo barroco a otro renacentista, hasta las mismas vanguardias y el tan discutido arte de nuestros días al que coocemos como Arte Moderno, habrán visto inmensas moles de piedra esculpidas en superficies marmóreas en medio de recodos y pasillos, algunas con bellas formas y otras con poses más adustas e impersonales. Casi nunca les damos una excesiva importancia, ya que siempre las hemos relacionado con aquel culto ególatra o megalomaníaco que provocó esculpir semejantes obras eternas desde antaño. Pero, si estudiamos el concepto de la belleza formal, en el que la retórica y la estética se confunden con la ética y la simbiosis del hombre con el medio, podemos ver que lo que "vulgarmente" atribuimos a un culto excesivo de la belleza adquiere unos conceptos que difieren mucho de esas absurdas ideas. Dionisio de Halicarnaso, cuando hablaba de la capacidad de argumentación que puede darnos pautas a la definición del arte como sustrato creativo del artista, nos advierte que el cuidado retórico y formal básico de toda lógica (oikonomia) es trascendental para crear esa dosis de realismo e ingente creativo que precede al artista, o sea, ese instante crucial (Krisis), que le induce a salirse de la imitación para valorar un figurativismo de los conceptos que lo rodean, orientándolo hacia el juicio que busca. Todo ello nos puede parecer un concepto más filosófico que "aplicable en el mundo real", pero, en su fuero interno ¿qué es sino ese exacerbado culto a la belleza que el Ser Humano siempre ha preconizado?

El hombre siempre ha querido buscar la perfección y, ya sea de un modo u otro, siempre se ha provisto de un culto narcisista hacia sí mismo, algo que hoy día podemos reivindicar en conceptos como la moda y la estética "personal", frecuentemente eclipsados por el súmum de la belleza artificial que representa la "cirugía". No podemos escondernos de esa realidad. Nos domina, nos perturba, nos condiciona.
Algo similar ocurre con las obras de arte. Mientras en un lienzo se ilumina y plasma el eco de la persona o cosa reflejada en él, ya sea desde un estado simbólico u objetivo (real), en una escultura se perfecciona de forma "tridimensional" todo aquello que el cuadro no da de sí, lo cual nos alude a esa estética clásica de la que hablábamos antes. Una estética que se ve culminada de forma diferente según su época de creación culpa de unas bases sociales y éticas diversas, que hace cambiarle el estilo al artista, causando aquello que conocemos, artísticamente hablando, como avantgarde.

Lejos de huir de esos conceptos, en nuestros días nos encontramos en una encrucijada en la que coexisten conceptos artísticos claramente diferenciados, pero sin una base, sin un destino concreto, producto de una forma caduca de entender el arte, el cual, se arguye con una óptica superficial, en aras de un materialismo corrosivo para con todos los valores que el Ser Humano había creado hasta ahora. Podríamos ser algo más tendenciosos y decir que el hombre ha perdido la habilidad para crear un arte auténtico, lejos de algunas de las tendencias que se están imponiendo, como el GOTHIC ART NOW, o sea, lo que se conoce como la ilustración gótica contemporánea, donde desde un móvil podemos "editar" fotografías, y con programas informáticos como el Corel Draw o el Adobe Photoshop podemos dibujar obras digitales de diferentes tamaños en pocos minutos... ¿Debemos llamarle a eso arte? Algunos pensarán que sí. Es difícil predecir el futuro, pero lo que está claro es que la búsqueda infructuosa de nuevas tendencias artísticas que ocasionaran un revulsivo en el mundo del Arte actual, llenando ese hueco que dura desde el Art Pobre de Tàpies, sumado a las nuevas teconologías y ese culto excesivo del espacio-tiempo, ha provocado que al artista se le vaya viendo cada día más como un sustrato caduco de una era olvidada, e incluso anticuada, culpa de su falta de creatividad, que por desgracia está a punto de rebosar ese agujero que les contábamos. No obstante, es un clásico en la historia del Arte sufrir crisis como la que estamos viviendo. No es la primera vez que ocurre. Y es que las injerencias sociales siempre han predeterminado la evolución de éste fenómeno, tan trascendental a la persona humana como lo puede ser la política o la ciencia, en toda su extensión. No se quién dijo hace setenta y cinco años que en las épocas de crisis se cimientan las ideas más revolucionarias que no se hayan visto antes. Y es que la consecuencia indirecta de el estado anímico y social es el cauce de la cultura, lo cual vertebra el cambio social. Un cambio social en el que la pintura, como variante del arte, no es una excepción. Pero, ¿que sucedería si fusionáramos la pintura con la escultura? Posiblemente habríamos creado esa excepción, renovando el arte en sí mismo, y causando esa evolución forzosa que tanto tardamos en descubrir. Pues bien, no se sorprendan, ya que ese nuevo fenómeno artístico ha sido encontrado.

En un ensayo que estoy escribiendo, y del cual ya os hablé en este blog un tiempo atrás, definí las bases de un concepto pictórico nuevo denominado "realismo escenográfico". Durante la redacción del manuscrito inicial formé un equipo con Albert Sisteró, un pintor hiperrealista con una larga trayectoria. Después de experimentar en el proceso nuevo que me llevó a la configuración de esa, entonces, primitiva tendencia, vi que había dado con un árbol más grande de lo que pensaba, cuyo ramaje propició la aparición de un concepto nuevo: EL SUPRARREALISMO. Lejos de identificarse con esa variante artística, pero sin negar unas grandes similitudes con ella, Josep Cárceles se ha convertido en el prócer de ese arte nuevo, ese concepto diferente que tantos artistas han buscado sin suerte alguna. Y lo que es más interesante; no ha tenido que buscar ni inventarse un concepto nuevo, sino, de la misma forma que hicimos antaño con el "Suprarrealismo", se ha limitado a crear desde aquello que ya existía, realizando una profunda involución del arte en sí mismo. Y ello lo ha hecho posible mediante esa unión tan distante pero cercana que representa la pintura y la escultura. Algo que él denomina "relieves escultóricos", pero que en sí, sin querer desdeñar su idea, lo concibo más bien como una mezcla de ambas, entrelazándose de una forma sináptica en la misma obra, sugieriéndose más como "relieves pictóricos", al ser una protuberancia que nace del mismo concepto plástico del cuadro en el que fueron creados.


Ref.: 159/ Kaos o musika del KosmoS (autor: Josep Cárceles)









Sobre el autor...




Nacido en Malgrat de Mar (Barcelona) en el 1957, Josep Cárceles destacó desde edad muy temprana por sus innatas cualidades artísticas, algo que hizo gala, expresándose con realismo en paisajes y bodegones. Pero no fue hasta los años setentas que, rompiendo totalmente con su estilo anterior, le hacen verter su imaginación en lienzos con temas surrealistas y de tónica onírica, empezando a atisbarse en él esas características espaciales que lo harán proyectarse hacia un estilo muy personal y único.
A finales de los ochentas abandonó los lienzos para realizar relieves escultóricos de grandes dimensiones con plafones de madera y planchas de hierro, buscando siempre la tridimensionalidad de la obra para sumergir al espectador dentro del concepto del cuadro. En la actualidad, aunque ha vuelto a los lienzos, ha realizado un vasto trabajo en obras gráficas únicas, sobre papeles vegetales y cartulinas de pasta de lino hechas a mano y pintadas con diferentes técnicas con resultados muy atractivos y sugerentes. Recientemente, ha terminado de desarrollar una etapa de experimentación matérica al crear una serie de obras tipo “collage” titulada: “KAOS O MUSIKA DEL KOSMOS” que se compone de 20 obras, una para cada letra del título, representando las figuras y esculturas que ha creado durante su prolífica vida artística. Durante su vida ha sido fuente de noticia en periódicos y diarios de varios países, a la par que también colaboró hace años en cadenas de radio y televisión como CADENA SER o RTVE. Ha expuesto en diferentes entidades y galerías españolas y extranjeras, de las que destacan el CASAL DE CULTURA DE “LA CAIXA” de Girona o la GALERÍA KREISLER de Barcelona (ambas en el 1988), ATENEO GIRONÍ, Girona (1989) y una exposición colectiva en el HOTEL PRINCESA SOFÍA, Barcelona (1989). En el año 1987, su obra escultórica "OLIMPISMO CATALÁN", pasó a formar parte del fondo artístico de la Casa Real Española. Un año después, y como consecuencia de su estancia en Nueva York, fue galardonado con el "CERTIFICATE OF EXCELLENCE FOR OUTSTANDING ACHIEVEMENT” de la INTERNATIONAL ART COMPETITION y el “CERTIFICATE OF EXCELLENCE” de “ART HORIZONS” , hecho que hizo incremetar su prestigio, colaborando con Revistas de Arte como "GAL-ART", "ALDEAS" o "BATIK", entre otras. Durante este año que acaba ha participado en más de seis exposiciones, algunas colectivas y otras como artista invitado o en solitario como en la XXI EQUUS CATALONIA, en la capilla del antiguo Hospital de Malgrat de Mar o en la UNTITLED BCN GALLERY. Pero, en especial, el último trimestre del 2009 ha sido trascendental para la carrera de este autor, ya que le han permitido inaugurar tres nuevas exposiciones, en Miami (FL), en Hamburgo y una última, junto a otros artistas, aquí en casa. Sí, aquí, en Barcelona. Algo que sin duda nos viene como regalo de Navidad y que no se pueden perder...




Exposición:"COL·LECTIVA DE NADAL" en Barcelona, en Calle Bailén, nº 134. Inauguración con vernissage: 11 de Diciembre a las 20.00h. Telf. 93 207 01 92




Más información en: www.bcmgallery.com







Copyright:


Del Artículo:

Ángel Brichs ©


Fuentes para la biografía e imágenes:
Josep Cárceles©



Publicado en este blog bajo el consentimiento del autor:

http://www.literaturadart.blogspot.com



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