Sin pensárselo dos veces, el doctor se la llevó. Al llegar al piso, ella no dijo nada. Sin embargo, una cierta mejoría se adivinaba bajo el revoltijo de miembros agarrotados y sábanas mojadas que se había encontrado el galeno, tiritando, en la habitación.
Recién despertada del tránsito, y con el vestido ligeramente empapado, se levantaba, lentamente, para echar un vistazo a su alrededor, al mismo tiempo que exorcizaba su mente, intentando buscar el por qué y el cómo de lo sucedido. Nada. Ninguna imagen que le diera una pista.
-Es la amnesia.-Clamó, suavemente, una voz que venía del baño, y a la que no podía ver pero que la había estado observando por medio de un espejo colocado de forma que podía ver todos los movimientos de su huésped, sin moverse.
-Se llama 'choc postraumático'. Es un método, que tiene el cerebro, para negarlo todo. A lo que añade el pervertido, mientras ella se da cuenta, para su desgracia, de unas esposas que la mantienen sujeta al lecho orgiástico: -y al mismo tiempo, creer que no te acuerdas de nada-. El doctor salió del baño, vestido para matar.
Copyright:
Del relato:
Ángel Brichs©
Imagen:
Abi Pap, 2010©