En la fotografía: El Grupo de Terrassa
A.B.: En sus obras podemos encontrar ciertas similitudes con Lichtenstein o Warhol. Usted mismo, de la misma forma que en la época en la que vivió de joven y de forma plena el mundo de la cultura, el hilo conductor fue un arte joven, seudocomercial, denominado POP. ¿Se identifica con esta visión?
A.Padrós: Hice algunos viajes a Londres y allí, el Pop Art se respiraba en la calle (Carnaby Street, los Beatles, Blow-Up, etc). Quizás sí que para mí significaba algún tipo de evasión de la realidad, pero aquí también estaba en el aire, o al menos, para eso de huir de la puta realidad; lo más pop que teníamos era la Marisol y Joselito, yo de todas formas, no era consciente de que hacía Pop Art. Joan Perucho, escritor y crítico de arte de la revista Destino, fue el artífice de que yo fuese a la Sala Gaspar de Barcelona, una de las galerías más prestigiosas del momento. La exposición en la Gaspar se tituló "Nueva Figuración", nada de Pop Art. Los años han pasado y en el 2004, en una gran exposición que se hizo en el Museo de Arte Moderno de Girona con título: "El legado del Pop Art en Catalunya" me incluyeron con dos lienzos que se encuentran colgados aquí. –me hizo un gesto en su estudio para indicarme una pintura en la que sale Marilyn Monroe…
A.B.: En su planteamiento de la pintura y el cine se podría considerar como alguien independiente, que rompía con todo y se alejaba de los estereotipos...
A.Padrós: Yo me consideraría un auto-marginado. ¡Sí, auto-marginado! Por la mañana trabajaba en un banco y por las tardes pintaba o hacía cine. Creo que lo dije hace tiempo en una conferencia: por las mañanas Dr. Jeckill y las tardes Mr. Hyde.
En la imagen: Padrós, en el medio, durante el rodaje de "Shirley Temple Story"
La fama me la trae floja y lo trascendental me resbala. No tengo ningún interés en la fama. Yo sólo creo en en el trabajo bien hecho. A.Padrós
A.B.: ¿Cómo se considera Vd.? ... ¿director de cine, artista o creador?
A.Padrós: Dejémoslo en creador . Ni artista ni director de cine, ya que eso lo encuentro bastante convencional. Cuando dicen: -¡eres un artista! ¡Por Dios! Cuando me dicen eso, me parto. ¡Oye! ¿Artista de qué? Hago lo que hago y basta. ¡Se acabó!
A.B.: Los años en que se crearon sus primeros cortometrajes coincidió con el declive del régimen franquista en España. Esta estética reaccionaria que incorporó en sus films va con Vd. o es una consecuencia de la mentalidad liberal de aquellos años?
A.Padrós: En aquellos tiempos nos servíamos de todo tipo de armas para luchar contra la dictadura, en mi caso intentaba, mediante las imágenes, que mi mensaje fuese como mínimo, subversivo.
A.B.: ¿Fue considerado por el régimen como un ciudadano molesto, -o sea, y no querría ser malicioso al hacer la metáfora- como un “Pimiento del Padrón”, de los que pican?
A.Padrós: No, quizá era mi inconsciencia consciente la que incomodaba más, y que se limitaba a dinamitar las bases más "sagradas" de la sociedad de la época. Escandalizar siempre es algo molesto. En los “Encuentros de Pamplona” en el año 1972, creo que me secuestraron dos cortometrajes: "ICE CREAM" y "PIM, PAM, PUM, REVOLUCIÓ". Pero eso en aquellos tiempos pasaba en las mejores familias. El ministro de cultura era Fraga Iribarne y estos encuentros representaban un intento de apertura a los movimentos culturales del país. Todo un "fiasco".
Lo que está bien o mal... yo no creo en barreras infranqueables. Me considero un inmoral. Cuando naces eres libre, el bien y el mal se adquiere con el tiempo y con la complicidad de la sociedad. Opino que, el verdadero estado del hombre reside en la inocencia, más allá del bien y del mal. Y estar al margen de todo este montaje de la religión, patria y familia te hace ser, a la vista de los demás, un inmoral. A.Padrós
A.B.: En esos films de presupuesto había poco, ¿no?
A.Padrós: No había presupuesto, el negativo era de la casa DuPont y caducado. Pero sabíamos que la imaginación es poder y eso, a la larga, es lo que sobrevive.
A.B.: ¿Los actores de sus películas eran profesionales o gente que estudiaba en academias de cine?
A.Padrós: Algunos sí, pero muchos no eran ni actores. Era gente de la calle que, por su físico o algún rasgo suyo, me interesaban para algún papel determinado. Yo tuve la suerte de trabajar con una actriz extraordinaria. Es de Terrassa y se llama Rosa Morata. Muy poco convencional, que es lo que me interesa. Somos amigos de toda la vida y parte de los éxitos de mis películas las comparto con ella.
A.B.: Aunque destierre de su lenguaje la idea de ser considerado como un artista, ¿sabe que con el formato conceptual que aborda en films como “Lock out” o “Ice-cream”, que lo hacen separar del cine comercial para adentrarse en un sistema experimental o como a menudo se denomina por la crítica como “underground”, se ha ganado aquel título?
A.Padrós: No me he detenido nunca a pensarlo. Que digan lo qué quieran, underground, independiente, marginal; me da igual. Me limitaba a hacer cine de la mejor manera que sabía, eso sí, me creía lo que estaba haciendo; quiero decir que a mí me gustaba y, naturalmente, no pensaba en posibles espectadores. Ahora se ha demostrado que, según afirman los expertos, en todo España, el único underground soy yo. Estoy sorprendido y alucinado; lo que si puedo decir es que actuaba como un verdadero kamikaze, dándolo todo por perdido; desde el principio, nunca he esperado nada de nadie.
A.B.: Algunos críticos piensan que Tarantino combina el pop y el Antiarte, gracias a una extraña combinación autocopiante de diferentes fenómenos de la historia del cine, que convierten sus películas en un batiburrillo de efectos y de ideas diversas. ¿Es ésto el futuro del cine o sólo la incapacidad creativa de algunos directores, los cuales no quieren dejar de basarse en algo que ya exista, empezando de cero?
A.Padrós: A mí, Tarantino no me interesa nada.
A.B.: ¿Cómo lo ve?
A.Padrós: (ríe) Es que no lo veo. Tengo derecho a decirlo. No es que no me guste, es que no me interesa. Y, lamentablemente, la gente que estudia cine en el ESCAC, lo tienen como su santo patrón; la mayoría son Tarantinos en potencia. ¡Ay, si Rossellini alzara la cabeza, y con él toda la tradición cultural europea que hay detrás de un cine que ahora, por desgracia, se encuentra en peligro de extinción!