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viernes, 17 de agosto de 2012
Algunas prosas escogidas, XXXXIII: Félix Esteves
La gusanera
Con tus lentes oscuros en la noche me entregué a ti sin saber quién eras. Se volaron mis pudores y mis cerraduras, tu mirada incierta fue de fuego, yo fuí yesca. Quise ver tus ojos mientras me poseías, mirarme en tus pupilas, ver mi reflejo yaciendo de placer, quise besar tus labios pero así como te negaste a quitarte los lentes me privaste de tu boca que permanecía inmutable, era yo sólo el que gemía, el que jadeaba, el que gritaba, el que suplicaba «piedad» y rogaba por más. No sé cuánto tiempo estuvimos haciendo el amor, apenas se que después de media hora ya estaba extasiado, mi cuerpo entonces no era mío, era tuyo, completamente tuyo. Tú seguías explorando mis rincones, mis esquinas, mis montículos y mis cuevas, no hubo nada de mí que se salvara de tu hambre, pasaron varias lunas y seguías ultrajándome, quería parar tu lascivia, pero ya no era yo, era como un muñeco a la cual tú jugabas a tu antojo, me convertiste en trapo, en suciedad, en piltrafa… Por fin acabaste y una inundación fría me pobló por completo. Te miré mientras me ahogaba en tu seminal líquido que me llenaba por dentro y al mismo tiempo me cubría. Te aletargaste y aproveché en ese instante, con la poca fuerza que me quedaba, arrebatarte los lentes oscuros, dos cuencas vacías y profundas aparecieron y como en un abismo me ví cayendo en ellas, entonces reaccionaste y por fin tu boca se abrió y tocaron mis labios que se abrieron más por el susto que por recibir tu aliento, una lengua bífida, seca, escamosa se introdujo y expulsó sus gusanos que desde entonces viven conmigo.
Desde aquellas noches no te veo. Ya no duermo, tus gusanos encuban por todo mi cuerpo, y van brotando nuevos gusanos de mis entrañas, de mi piel, por todo mi cuerpo; los he aprendido a querer y en las noches voy al cementerio a desenterrar cadáveres frescos para alimentar mi amada gusanera.
Imagen: ©Nina Nikolova
Relato: ©Félix Esteves
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lunes, 2 de agosto de 2010
Las musas abandonan Venezuela

Tristemente, desde hace ya varios años, el Arte Venezolano viene siendo golpeado en todas sus variantes. Premios como el “Rómulo Gallegos” han caído en la miseria de la politización; el Ateneo de Caracas, que, antes era centro de grandes eventos de la escena teatral, el cine, la música y otros muchos más, ha mermado a pesar de los esfuerzos de sus directores; el Teatro “Teresa Carreño”, que, otrora fuera uno de los centros culturales más importantes de América Latina, donde se presentaban desde el Ballet Bolshoi, Marcel Marceau, Lindsay kemp, Julio Bocca, Mercedes Sosa, Michel Petrucchiani, y sede principal de la vida Operística de Caracas, Festival Internacional de Teatro de Caracas y del Festival de Música Contemporánea Latinoamericana, entre otros, ahora sólo es el escenario del Presidente de la República. Ni hablar de los museos, después de tener el MACCSI, orgullo de los venezolanos, con una colección de arte que era envidiada hasta por los países del primer mundo, ahora simplemente es un depósito de obras, y sabrá Dios hasta cuando será eso, pues como sabemos, el Ministro Francisco Sesto anunció que las colecciones de los museos de la “Fundación Museos Nacionales” serían reunidas en un solo depósito, el de la nueva sede de la “Galería de Arte Nacional”.
Fotografía: Jardín de Escultura del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Atrás, el Teatro “Teresa Carreño”, también visitado por las Parcas vestidas de Rojo.
El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas fue, por mucho tiempo, un centro de cultura; de lunes a domingo un centenar -por no decir miles de personas- se movilizaban por el Parque Central para disfrutar del arte; siempre había una exposición nueva, un nuevo artista que conocer; sus salas nos brindaban todos los movimientos artísticos contemporáneos. La biblioteca del museo, que habría todos los días, siempre estaba repleta de investigadores, estudiantes de todos los niveles y hasta curiosos; el museo, en su totalidad, seducía a todos por el aire de desarrollo cultural que se respiraba en él; parecía que estábamos en el Guggenheim, o en el Centro J. Paul Getty u otro centro cultural de cualquier país desarrollado; los fines de semana -siempre en los espacios abiertos del museo- había un concierto, una representación teatral al aire libre, danza, o cualquier manifestación artística que era posible, en ese gran museo, concebido por Sofía Imber.
Es una desgracia inmensa pensar o ver a diario que lo que fue muchas veces el primer museo de todas las Américas ahora sólo es un armazón de cemento; se ha convertido en un elefante blanco, sus salas ahora siempre están abandonadas, en la biblioteca, los libros gritan que los acaricien, que los lean. De seguro los cuadros de Pablo Picasso, Joan Miró, George Braque, Fernando Botero, Armando Reverón y otros, estarán llorando por su terrible destino, porque las musas que antes se paseaban con los asiduos o casuales usuarios, parece que también los abandonaron, y ahora sólo se ven, entre las sombras, unas feroces parcas1 vestidas de brillante rojo.
1 Esta metáfora del autor, expresa la situación de abandono que ha sumido a algunos centros culturales venezolanos, aquí, en el caso del Museo de arte contemporáneo Sofía Imber, del que hasta crecen flores silvestres, o mejor dicho: asilvestradas, en el jardín que lo rodea (feroces parcas vestidas de brillante rojo).
Copyright:
Artículo e imágenes:
Félix Esteves©
Publicado en este blog bajo el consentimiento del autor:
www.literaturadart.blogspot.com
Etiquetas:
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opinión,
Venezuela
sábado, 24 de julio de 2010
Entre el erotismo y el suspense: los relatos de Félix Esteves
Entrados ya en el verano, Félix Esteves, desde Caracas (Venezuela), nos trae otro relato, a medio camino entre el suspense y un erotismo frustrado por los jadeos de los que participan en el juego más viejo del mundo, los amantes, advirtiéndonos éstos, con sus miradas sutiles y seductoras, cuánto se puede decir sin hacer; aquí, en su caso, gracias a la pluma del escritor, el cual añade interés a aquéllo que, ya de por sí, es conocido por todos:
Los amantes menguantes
Cuando se vieron, se percataron de que todo estaba dicho, se siguieron y entraron al primer hotel que se les atravesó, pagaron con tarjeta de crédito con voucher abierto, y apenas entraron a la humilde habitación se inició el alocado frenesí. Se investigaron con todos los sentidos, descubrieron formas inusitadas de amarse, no quedó ningún rincón sin explorarse y en la medida de que pasaba el tiempo, de que crecía su pasión y su desenfrenado ardor, sin darse cuenta, sus cuerpos iban menguando, como desapareciendo en cada gemido de placer, en cada quejido de exquisito dolor, en cada orgasmo prolongado y sostenido, sus apariencias físicas se desdibujaban en la medida de que se entregaban a la vehemencia amatoria.
Al tiempo se desprendía de la habitación un olor a caramelo, a lejía, a flores silvestres, a rancio almizcle, a azahares y canela, a sudor y a sangre. La administración, preocupada por tan extraños aromas, decidió invadir la privacidad de los amantes, pero descubrieron que sobre la cama yacían aún los globos oculares que todavía se emitían mutuas miradas arrebatadoras; pero aquellos desorbitados ojos, al poco tiempo también menguaron en su delirante enardecimiento visual.
Copyright:
Relato:
Félix Esteves©
Introducción:
LITERATURA DEL MAÑANA©
Imagen:
"Unión conyugal" (1985).
(relieve escultórico. Medidas: 90x60)
Autor: Josep Cárceles©
lunes, 17 de mayo de 2010
Terror venezolano: Félix Esteves
Venido desde el archiconocido y mundialmente famoso país de las mil maravillas, Venezuela, les traemos un microrrelato de Félix Esteves, un autor natural de Caracas que añade, en su prosa al más puro estilo Maupassant, unas cualidades sensoriales que trasuntan visos de la prosa poética de Baudelaire.
EL AULLIDO DEL DIABLO (Relato)
La noche se detuvo. Se eternizaron las sombras y, misteriosamente, no salió más el sol. Una espesa niebla lo cubrió todo y ya no éramos capaces de reconocernos ni siquiera por la voz, porque la niebla era tan densa que había cambiado el desplazamiento del sonido, las ondas sonoras se desquebrajaban antes de llegar a su destino, la acústica no era la misma y todo sonaba igual. Aterrado por no ver a mis congéneres y por no reconocerles ni siquiera por sus voces, me dediqué a probar, a experimentar con el sonido del miedo...
Me apoderé como pude, en aquella inmensa oscuridad, de un punzón, y empecé a clavarlo a todo aquello que podía detectar, que se moviera en las tinieblas. Entonces descubrí que los sonidos cambiaban, unos eran agudos alaridos, algunos eran susurros lastimosos, como un llanto ahogado, otros ecos guturales, reverberaciones velares como los fonemas de la k y la g. Ningún sonido del miedo y de terror se confundían, cada uno era distinto y entonces me pregunté que cómo sería mi voz frente al terror y la cercana muerte. Empecé a preludiar y ensayar con mi cuerpo; el filo del punzón atravesó primero mis muslos, y no emití sonido alguno. La reacción muda acrecentó mi morbo y, con frenesí violento y placentero arrebato, profané todo mi cuerpo...
Tendido en el piso aún sin emitir sonido alguno; ni siquiera el murmullo de un cansado suspiro salió de mi boca... En ese instante reconocí que había sido un instrumento del mal; entonces mi garganta expulsó un grito de extremo temor y así, descubrí muy tarde, el aullido del Diablo.
Félix Esteves nació en Caracas (1966). Estudió en la Universidad Central de Venezuela la carrera de Bibliotecnología, la cual dejó para proseguir su búsqueda experimental en todas las variantes del arte. Autor prolífico, se dedicó a pintar, esculpir y hasta proyectó algún que otro guión teatral compaginándolo, al mismo tiempo, con su trabajo en el Centro de Información y Documentación del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas 'Sofía Imber', y en el Instituto de Educación Superior en Artes Plásticas Armando Reverón; para dedicarse, más tarde, a la producción teatral y dirección técnica con la compañía 'Contemporánea Producciones Artísticas', donde trabajó con artistas de la talla de Marcel Marceau, Susana Rinaldi, Antonio Canales, Sara Baras, Ballet Bolshoi, El temple de Zaragoza, El Teatro Negro de Praga, entre otras muchas figuras y compañías del espectáculo musical y teatral. En este 2010 se le ha publicado un cuento breve en la edición colectiva titulada “100 Microrrelatos de Terror ‘Homenaje a Poe”(Madrid: Artgerust, 2010).
Copyright:
Del relato, fuente para la biografía e imagen:
Félix Esteves©
Introducción y reseña:
LITERATURA DEL MAÑANA©
Etiquetas:
Caracas,
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terror,
Venezuela
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