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domingo, 23 de mayo de 2010

Glosando a la argentina. Retazos en prosa de Beatriz Mónica López Osornio



Muchos fueron los hechos que sucedieron en nuestro anterior y -a su vez- cercano siglo XX. Muchos de ellos aún hacen brotar lágrimas en nuestros párpados, a la par que otros nos llenan de felicidad, resaltándose en nuestras rojizas mejillas, las cuales trasuntan visos de una nostalgia que se nos muestra imperecedera y que desea honrar recuerdos a la vez que promoverlos.
Para la mayoría de nosotros/as, pese habernos acicalado en las nuevas tecnologías que nos ha traído el siglo en que nos encontramos, sin desear volver atrás en nuestros pasos, mas sí en nuestra vívida memoria, desearemos -siempre- vernos como ciudadanos de ese siglo que algunos llamaron de la violencia, otros el pensamiento, hasta que, finalmente -sobre todo los nacidos antes del 80- lo veremos como el nuestro, el de siempre, a diferencia del actual, el cual, aunque conocemos, se nos muestra un tanto extraño y detestable a nuestros ojos, cada vez que avanzamos en él.



'Siempre me consideré más como un ciuadano del siglo XX que del XXI'.
Ángel Brichs



Este síndrome de Estocolmo histórico puede parecernos un tanto extraño, ello si contamos el nivel de democracia y máxime, la libertad 'globalizada y comunicativa' que nos facilitó el cambio de milenio. No obstante, para el Ser Humano, es difícil olvidar acontecimientos tan próximos a nuestras memorias; hechos que, pese al paso de los años, no se han vuelto olvidadizos para nosotros y que significaron un antes y un después en nuestra forma de ver la existencia y nuestro mundo. La Segunda guerra mundial fue uno de los que han llenado, y llenan todavía, más páginas en la literatura que hemos ido cosechando en los últimos ochenta años, y es que, raramente, en los últimos mil años, el Hombre había vivido un cúmulo tan grande de pasiones y desafueros en tan sólo seis únicos años. Una epopeya vitalista que acabaría muy mal, pero que ayudó a ahuyentar muchos de aquellos diablos que llevábamos en nuestros corazones. Ahora, sólo podemos hacer algo insólito: recordarlos.





LA EXPOSICIÓN


"Sólo el trabajo os hará libres"
(Leyenda del campo de concentración de Auschwitz)


Sacaron boleto para la próxima estación. El chofer los trató cortésmente. Intercambiaron opiniones, recuerdos y algún futuro cercano. Arribaron. Las melancólicas notas envolvían la niebla mañanera.


Pronto comenzarían las tareas en el atelier. La música se deslizaba dulcemente. Se desnudaron - la higiene era la disciplina fundamental para esa faz del arte-. Las duchas ayudarían a ello.


Los acompañaron hasta la descomunal exposición, ante el inmenso collage donde había sueños, huesos, ilusiones, miedos, pero ningún rostro.





Copyright:


Relato:

Beatriz Mónica López Osornio©


Introducción:

LITERATURA DEL MAÑANA©


Imagen:

Abi Pap, 2010©


Publicado en este blog bajo el consentimiento de la autora:



2 comentarios:

Félix Esteves dijo...

Excelente texto, un trozo de la historia que no debemos ni podemos olvidar.

Viviana Marcela Iriart dijo...

Se requiere un talento excepcional para poder describir con belleza, y con metáforas tan maravillosas, un hecho atroz como fue el Holocausto. Beatriz es una de las grandes poetas de la actualidad.
viviana marcela iriart

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