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domingo, 20 de junio de 2010

Algunos pintores buenos... (Reportaje)


'Los pintores están locos; mientras nosotros -los escritores- contamos la historia, ellos juegan con ella'.
Anónimo



Ya no se trata de la herencia de nuestros clásicos. El arte de hoy prima por ser un arte desenfadado, con crisis espectaculares. El artista mejor pagado, el que la hace más gorda. Ya no se trata de apreciar lo simbólico o el abstracto, sino una simbiosis entre lo comercial y el estado catatónico del absurdo en su concepto más feo y menos bonito, más descarado y demoledor.





El creacionismo:
la sublimación en el arte contemporáneo


'Cuando hablamos de arte ideamos un libro, mas no es un valor científico el que queremos tratar sino del libre albedrío, de las gentes y sus pensamientos'.
Ángel Brichs



Hace algunas semanas, la revista 'Time Out Barcelona' nos trajo algunos de los artistas a los que denominaba 'Generación XXI', toda una serie de creadores que han utilizado las herramientas creativas que nos ofrece el nuevo milenio para crear una serie de conceptos y peculiaridades que intentan trastornar la misma esencia del arte, a la vez que regenerarlo. Oriol Vilanova, Mireia Sallarès o Daniel Jacoby son algunos de esos nuevos creadores, gente que navegan a dos aguas, entre lo digital y lo analógico. Pero vayamos un poco más atrás en el tiempo. Si lo hacemos, descubriremos que tendencias artísticas como el grafito o el minimalismo, que causan tanta sensación en nuestros días, son argumentos que sirvieron de punto de apoyo a artistas como Tàpies, Murakami o Jasper Johnes en lo que se refiere a algo que, a día de hoy, llamamos maximalismo. Pero, ¿qué sucedería si -en vez de recoger retazos de las avantgardes de las que son feudatarios esos artistas 'nuevos'-, otros decidieran elevar la conciencia del arte, siendo capaces de unir ciertas tendencias pictóricas, y en lugar de disgregar aún más el concepto mismo del arte que hoy día se produce, consiguieran crear algo diferente, maravilloso?


'Sólo mis manos logran arrancar del relieve los reflejos nacarados que mi mente persigue'.
Josep Cárceles



Para entender la vida y obra de un artista, le tenemos de conocer. Hemos de saber lo que piensa; sólo así podremos reflexionar con criterio y objetividad, y valorar -positiva o negativamente- su obra.
Uno de los principios activos de Jean-Paul Gaultier, en cierto modo heredado de su mentor, Pierre Cardin, fue la recolección como 'colección'. Sólo falta que proyectemos nuestra mirada, comparando las exóticas tendencias y exasperante estilo iniciado por Gaultier con cualquiera de las obras de Cárceles para ver una cohesión más que justificada.



'El textil, industria que vio nacer a Cárceles, se proyecta sobre su obra como un inmenso tapiz inconquistado. Y es precisamente allí, donde el pintor recrea toda su imaginación, medio unas imágenes de un imaginario que, en su vertiente profesional, le había sido negado'.


Cárceles, profundamente influenciado por su fe católica, hecho que ha dejado de manifiesto en un arte que denota un minimalismo exacerbado, nunca ha renunciado a sus infografías ultramodernas, intentando -a toda costa- enterrar los clichés que le dieron algunos críticos, para apostar por un arte que busca la perpetuidad de la obra en el tiempo.



'El creacionismo es reflexivo, ponderado, equilibrado, mental y cósmico. Sacude las conciencias tibias. Comunica un mensaje de fraternal humanidad. La denuncia en las obras creacionistas contiene un mensaje de esperanza; deja la puerta abierta a la reparación del mal cometido, y corrige moralizando'.
Josep Cárceles



En la foto: Josep Cárceles Vergés, en su estudio de Malgrat de Mar, en los noventas.



Del mismo modo que Paul Klee, en 1914, a razón de su obra 'Motivo de Hammamet', descubrió que la deconstrucción de la imagen le permitía buscar el color que necesitaba, Cárceles esgrimió una apostasía hacia el modelo artístico que había conocido, hasta que hizo un hallazgo: el modelismo. La concepción de cada obra es para Cárceles algo más que un vulgar collage, ya que es precisamente 'el relieve' lo que da forma, volumen y -en un estado más íntimo- cuerpo a sus imágenes, las cuales no se suceden como una asociación del albedrío -como suele habitar en el ingente creativo de la mayor parte de los artistas-, sino en una digresión abstractiva de los pensamientos que va a representar en su obra.


'Sí, soy autodidacta, y no me importa. Además, si hubiera ido a Bellas Artes, si hubiera ido a una academia, a una escuela, me hubiese rebelado; no quiero seguir caminos marcados, quiero expresarme de forma plena y lineal, sin sujetarme a nada ni a nadie'.
Josep Cárceles


Pese a todo, Cárceles no es un mártir de su fe. Ni tampoco es un romántico que vive, apesadumbrado, en los motivos textiles que, a menudo, ha incorporado en sus obras, ya que por encima de todo, ha comprendido: el futuro no es ayer, es hoy y mañana. Este fue el caso de Sergi Barnils, un pintor de Sant Cugat que, aun creando escenas bíblicas supo sacar partido, mezclando el naïf con el conceptualismo más propio de Miró, para hacer algo que pocos artistas han hecho: innovar.
Las formas rectilíneas y cúbicas de Cárceles son algo más que un sustrato de un cubismo caduco. En pinturas como 'el circ de la vida' o 'Alba', podemos ver una clara aproximación a conceptos supraobjetivos con esas roturas imposibles y donde la esquematización de la idea esencializa su verbo más inmediato, hechos -con frecuencia- más vistos en arquitectura que en pintura. Asimismo, es lógico relacionar obras como 'Perspective of the Stairway' de Hadid, con el afán de superación y toda esa dimensión del absoluto que emana toda la obra carceliana.
Impactar, sublimar, macroenfatizar la realidad, por medio la idea subjetiva e inherente dentro de la imagen, que deviene en moraleja, es el motor de la obra de este artista que mezcla lo epicúreo con lo moderno.


'No es suficiente de producirse la penitencia en el interior de la conciencia, sino que hace falta un acto que la manifieste'.
Tertuliano




Imagen: 'Zona de la mente' es uno de los catorce espacios individuales de la exposición del recinto 'Cúpula del Milenio', ubicado en la península del río Támesis. En esta portentosa obra futurista, la arquitecta iraquí Zaha Hadid, plasmó su interés por materializar el mundo abstracto de la mente, los pensamientos y sus implicaciones químicas.
Cárceles, analiza varias ideas de Hadid para extraer algunos de los planteamientos que cimentarían el Creacionismo. Tales son la intuición, el desarrollo cinético y la unión, como fusión entre la arquitectura -el diseño- y la ingeniería -técnica-; en el caso del creacionismo de Cárceles, esta unión se enfatiza en la conjunción de la escultura y la pintura, que es la base del sustrato creativo del artista.
Si bien el Maximalismo busca la máxima expresión del volumen, el impacto macroestético y el equilibrio de conceptos mediante una geometría imposible, hecho que lo eleva a la categoría de derivado más inmediato del Modernismo; la adaptación que hace Cárceles de éste, desemboca en la improvisación, la definición del boceto -previo estudio de la idea a plasmar, o sea, la futura obra-, montaje de la imagen -collage- e inspiración plástica -aquí presentada, máxime, en los fenómenos cubista, surrealista y conceptualista- como máxima aspiración de la modernidad. Una modernidad que, teniendo muchos matices que la comparen y asemejan al Posmodernismo -merced al desarrollo que emplea el Creacionismo en la creación de la obra, recogiendo los materiales más modernos, y proyectándola hacia los avances científicos más novedosos- continúa mostrándose como una tendencia artística que intenta exaltar a los clásicos por medio de una escenografía donde lo ultramoderno es el credo que le infunde todas sus normas y procrea su continua evolución, sin pasar nunca de moda.






Imagen: La fórmula creacionista se desarrolla en dos planos. El primer plano obedece a la suma del estudio (boceto), el montaje de la imagen -collage-, y la inspiración plástica -en el caso de Cárceles, en los tres gigantes pictóricos herederos del Posmodernismo-: Cubismo, Surrealismo y
Conceptualismo. Mientras que el segundo plano yace en la síntesis, es decir, la gnosis creativa del artista -como valor estrictamente subjetivo- es el yo o sujeto. Finalmente, el valor total del conjunto, comporta la adición de otro término -de igual importancia que los demás-: la moraleja; que es lo que da el sentido final a la obra acabada; es todavía algo más: un objetivo -frecuentemente- conectado con el mundo, con lo social.


La importancia del relieve en las creaciones artísticas se remonta mucho tiempo ha. Ya en su 'Tratado de pintura', Leonardo da Vinci hizo un diagnóstico que sería exportado a la docencia de Bellas Artes hasta la actualidad, señalando el relieve como el diagrama y línea de cohesión en que rezará la futura obra, una vez terminada. Asimismo, el humanista italiano anteponía la profundidad que versa en el contorno de la imagen -aun inacabada- a técnicas del color que buscan la luminosidad o excesos cromáticos, tales como el claroscuro, ya que -según da Vinci- no había nada que pudiese superar al contorno de la figura pintada, la cual era -en sí- argumento y centro de la obra y, asimismo, su objeto y razón de existencia.
En la obra de Cárceles podemos contemplar la evolución de técnicas tan antiguas como conocidas por todos, las cuales forman parte de ese inconsciente colectivo de Jung; forman parte de la sociedad, y de su cultura. No estamos hablando de otra cosa que de retablos y figuras paleocristianas endosadas que, desde los primeros tiempos del cristianismo han sido germen de ornamentos sacros y decorados e historiografías en millares de cavidades rocosas de ermitas, capillas, muros y doseles de iglesias y vueltas, y arcadas de catedrales y basílicas. Dichas esculturas fueron realizadas en lugares sagrados, representando asimismo escenas bíblicas o metáforas de lo social, frecuentemente amparadas en cuestiones más mundanas que divinas, sirviendo para sintetizar y estudiar las formas de pensar y obrar de una época en que los únicos datos que tenemos -en cuanto al medioevo y el renacimiento se refiere- nos fueron legados por vía manuscrita, principalmente. En un lenguaje más moderno -si cabe- Cárceles 'ha exportado' ese imaginario colectivo hacia una visión más globalizada de la realidad, donde -al tiempo de mantener el significado moral en ella- añade unos conceptos modernos y actuales, creando un estilo nuevo de un concepto que puede ser admirado como una alternativa -también sacra- a ese arte religioso que poco ha evolucionado desde el Maestro de Cardós, Jaume Huguet o Lluís Borrassà.

'A menudo, Cárceles escudriña en algunas de las filosofías orientales, como el budismo, las Vedanta o en la misma esencia del Tao, los argumentos espirituales que transportará, proyectando en su forma material, en sus piezas artísticas. Cuando recordamos las grandes efigies que los componentes de la célebre 'cruzada amarilla' encontraron en Bamiyan, con sus bustos colosales y rasgos apolíneos -herencia artística del pequeño reino que ocupó hace siglos la provincia de Gandhara- y los comparamos con los relieves que infunde Josep Cárceles en sus obras magnas, podemos descubrir la belleza de una composición pictórica, con rasgos ineludibles de marquetería, que proclaman -a voces- vestigios de artesanía que nos remontan a tiempos pasados. Si en la 'Alejandría del Cáucaso', la historia ha demostrado que la mezcla de la cultura helenística de la Bactria y la budista de la India podían ir más allá de los ornamentos decorativos, la obra Carcelinana y su mezcla de tendencias y estilos, da a entender que la unión de oriente y occidente aún puede llevarnos grandes conceptos por descubrir, algo que, en su base atávica, el Creacionismo se presta en sacar a la luz.'



Medio la construcción de collages simbólicos, orquestados como un 'fotograma pictórico', busca el visionado de la imagen en una unión de términos donde la belleza y el estilo dejan paso a los nuevos valores que imperan en la sociedad de nuestros días: sencillez, ergonomía y diseño. Al que hay que sumar un cuarto y último: la perfección. Un perfeccionismo que, en vez de rezomar un embellecimiento del detalle y un macroénfasis en la concreción de la forma, prefiere buscar un nexo de unión más elemental y esquemático, para trazar una línea y compás para 'bordar' una historia que se resume en un instante, sin dejar de utilizar -eso sí- una cosmogonía 'especialmente inventada' para ese fin. De esta forma podemos apreciar en Cárceles los valores del abstracto mediante revoltijos de formas indeterminadas, donde el ingenio creativo del inventor (el artista), reza en un ditirambo entre lo cúbico (con formas ovoidales, círculos, rectángulos y triángulos), y lo irreal, producto de algunas de las ideas subyacentes al lema por el que se compone la obra (antifaces, labios, faces semidescubiertas, sin ojos y sin 'cara'), entre otros elementos como tuberías, telas, vidrios y otros que complementan lo que -a simple vista- nos pudiera parecer una disociación de las ideas, enmarcándolo todo en una obra que es y no es -al mismo tiempo- la sinapsis directa y reflejo de los pensamientos de su creador.


Por otra parte, cabe reseñar -en Cárceles-, producto de esa avidez suya por la recolección de elementos que implanta en sus obras, un profuso interés en darle, en palabras de Da Vinci, 'un barniz eterno a sus pinturas'. De ahí podemos extraer un microproceso artístico -muy suyo- cuyo principio radica en la mayor conservación de las obras para su posterior perdurabilidad. Este concepto de 'eterno', recrea en Cárceles toda una dimensión particular de ver una escenografía determinada -aquí requerida por un paisaje dotado de distintos elementos y materiales- que requiere un tratamiento, también particular, en cada uno de ellos; hecho que eleva a Cárceles a un concepto donde lo artístico y el diseño, se funden en un mismo cuerpo -la obra final- la cual no puede ser terminada como es debido sin blandir en ella un proceso de 'purificación' de la materia que se ha utilizado, para proteger su conservación y, al mismo tiempo, impedir que se corrompa y destruya, tanto en su aspecto cromático como en su recia base técnica y 'argumental'; hecho que debe darse al ser -la misma obra- e ir más allá de una vulgar pintura, al evolucionar -como la ciencia- hacia un universo sideral, un espacio nuevo.


'La técnica de Cárceles mezcla aspectos de la física y la lógica, pero sin desprenderse de ese regusto barroco que representa -en sí mismo- el lienzo, y por colofón la pintura. Barajando un equilibro donde la masa y la potencia se ajusta a la realidad del símbolo, traza un puente silábico entre lo espiritual y lo científicamente demostrable, para expresar ante el público que las admira una conexión difícil de demostrar por métodos científicos, si no fuese por la profusión de sentimientos -que ella misma- crea y despierta'.



La entrevista:

¿Qué siente J. Cárceles cuando ha visto finalizada una obra suya?
Al finalizar cada última obra y estampar mi firma, la coloco en vertical encima del caballete. (Mis obras siempre las realizo en horizontal encima de una mesa). Me distancio de ella y la observo por primera vez en su conjunto. Es entonces cuando un estremecimiento interior recorre todo mi ser. Soy el primer espectador de una obra inédita y nueva. Me sorprendo de ver la obra materializada en el mundo físico, cuando hasta entonces la tenía creada en el etéreo (la mente).
Me cruza por el pensamiento que esa obra no es mía, es la suma de los esfuerzos de otras energías cósmicas y espirituales que me han utilizado como su instrumento para ofrecer al mundo su mensaje. No me siento el creador de la obra, sólo el mensajero.

¿Qué le impulsa a crear?
Es una fuerza interior que me empuja a crear siempre. Tengo más obras creadas en mi mente que obras realizadas físicamente. De hecho toda mi obra en su conjunto la tengo ya expuesta y realizada en mi espíritu. Sólo que al acometer una nueva obra para traerla al mundo físico, recorro mi galería onírica, escojo una y la materializo. También quiero significarle que toda esta acción la realizo con dolor y con muchos sacrificios. El gozo llegará después. Es un sufrimiento existencial que hace llorar el alma y en la lucha te vuelves más fuerte y a la vez más sensible. Mi impulso generador creativo está basado en el Amor.


¿Por qué lo hace, y con qué objetivo?
Es una carrera contrarreloj contra el tiempo. Necesito imperativamente materializarlas todas. Es una orden que noto profundamente que he recibido y esta misión es el objetivo de mi vida. Tengo la sensación de que mi obra en un futuro, será transcendental.





Foto: Josep Cárceles y el crítico Ángel Brichs, en una exposición del artista en la Casa del poble de Blanes (Girona), el pasado mes de Enero de 2010.



¿Cuál es el bien supremo para Vd.?
El Amor con mayúsculas. Si no hay la entrega de la propia vida en la misión confiada, no hay ni queda nada. La madurez me ha enseñado que al correr por las calles del mundo, pueda reconocer a cada persona como a un hermano. Mi fraternidad con todos llega al extremo de dar mi vida y ofrecer mi obra a toda la humanidad para su gozo y deleite en señal de amor.


¿Qué necesita para crear?
¡Amar! Sólo amar. Es un estado interior de suma paz y sumo bien. Quiero ofrecer un ramillete de fragantes flores al público que contempla mis obras para que se esfuercen en ser mejores personas. Despertar en ellas la bondad y el amor que tienen adormecidos. Hacerles pensar y que se observen a ellos mismos a través de mis trabajos artísticos.

¿Cree verdaderamente en lo que hace? ¿Dicha creencia es autosugestiva o es la suma de diversos factores que producen el conglomerado de conceptos e ideas en las que se cimenta su obra, y tal vez, su existencia?
Si no creyera en mi misión y en mi obra, mi vida no tendría sentido y estaría avezado al fracaso. El único talento que Dios me dotó fue el don del arte. Este talento lo he descubierto fehacientemente en la madurez. Durante toda mi vida no he dejado de crear y pintar. He tenido muchos impedimentos para dedicarme por completo al arte. Mi padre y mi familia fueron los obstáculos más grandes que tuve para desarrollarme como artista. Durante grandes períodos de tiempo abandoné la pintura y la escultura, dedicándome a actividades más mundanas y productivas. He estado de espaldas y haciendo oídos sordos a la llamada vocacional de mi alta misión. Pero todo llega en su justo momento, hasta que un rayo de luz caído del cielo te fulmina y te hace dar cuenta de que el plan de Dios para contigo es otro. He nacido de nuevo, replanteándome toda mi vida y ahora le puedo decir que he encontrado mi lugar en el mundo, mi vocación como pintor y escultor, y mi misión en él.

En usted, ¿prima lo material o lo espiritual?
Lo espiritual sin lugar a dudas. Para mí, que he decidido tomar las riendas de mi vida coherentemente, no concebiría mi arte sin el pozo espiritual de mi existencia. Mi cometido ahora lo tengo claro: aportar al mundo el mensaje de amor y fraternidad a través de mis creaciones artísticas. Huyo de la banalidad del arte actual que es fruto de la casualidad y del impulso ocasional de un determinado estado de ánimo. El arte en sí mismo nace de una reflexión profunda. La concepción de un nuevo cuadro ha de surgir de un análisis verdadero y como resultado de una honda y sincera maduración.


¿Cuál cree que debería ser el futuro del arte?
El futuro del verdadero arte tendría que ser el regresar a los orígenes. Hoy en día se ha perdido el norte produciendo productos de moda comerciales con fecha de caducidad. Toda moda es efímera y caduca. El arte ha de ser siempre actual y eterno con afán de trascendencia. Tan actuales son para mí las pinturas rupestres de Altamira, como el Discóbolo de Mirón, La Gioconda de Leonardo da Vinci, Los frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, 'Las Meninas' de Velázquez o 'Les demoiselles' d'Avignon de Picasso. Todas estas obras mencionadas fueron creadas a partir de una profunda observación de la realidad y una transmutación del autor con la esencia de los personajes a pintar.


¿Debería tener cambios el mismo, o el estado actual y su trayectoria histórica son adecuados y no deben cambiar en su estructura?
Todo el arte actual ha de cambiar para seguir existiendo como tal. El hombre necesita del arte para continuar recreándose en él. El arte ha de ser auténtico y sincero. Las formas artísticas han de huir de los engaños del momento. La belleza de una obra ha de resplandecer siempre ante los ojos del observador para motivarlo a mejorarse. Si una obra abre las potencias del espíritu es arte. En caso contrario es un objeto.


¿Forma o estilo?
Las dos cosas son igualmente válidas. El artista actual ha de ser valiente en expresarse. Se ha de arriesgar en hollar caminos nuevos. La imaginación no tiene límites. El verdadero creador no se amilana ante nuevos conceptos. Siempre prueba, sin desfallecer, nuevas propuestas. Experimenta con todo lo que tiene a su alcance tanto en la mente como en el mundo físico. Su cabeza ha de ser capaz de contener toda una sopa de conceptos, ideas y materiales para obtener resultados inéditos.
Si un artista se repite hasta la saciedad con su fórmula obtenida en un momento dado, está muerto, artísticamente hablando. No es generador de ideas nuevas. Su motor creativo está parado. Es un ser inerte, carente de nueva vida.

ELOI, ELOI, LEMA SABACTAMI. Un gran crucifijo existencial. ¿Qué representa para Vd, realmente?
El título Eloi, Eloi, Lema Sabactami que significa en Arameo “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” refleja el estado de ánimo que he tenido a lo largo de mi vida en relación con el abandono del amor de Dios por mí. Ha sido un proceso muy duro el darme cuenta, al cabo de tantos años, de que no estaba solo, sino que Jesús caminaba conmigo llevándome en brazos. Desde aquel momento, Él se ha convertido en mi mejor amigo, mi confidente y mi roca. Es una obra que con el tiempo se ha convertido en la pieza más importante de mis creaciones sin quererlo ni pretenderlo. Con ella quiero reivindicar la presencia de Cristo crucificado en todos los lugares públicos para hacer recordar que Jesús entregó su vida en el sacrificio de la cruz para defender la libertad, la dignidad y la igualdad de todos los seres humanos.
Que descubran en Él que el valor de la entrega de la propia vida por los demás es el valor más sublime. Que el amor que Jesucristo nos tiene nos lo demuestra sólo al mirarlo con los brazos abiertos en señal de acogida y perdón. También quiero recodar al exponerlo, que todos hemos de asumir con alegría el llevar nuestra propia cruz, ya que de esta manera aligeramos la de Él. Quiero que las personas sientan el abrazo de Dios que los ama infinitamente y hacerlos pensar.
Si cada persona que se extasía con la obra lo piensa, me daré por satisfecho.





Fotografía: Josep Cárceles, al lado del que muchas veces ha denominado 'su hijo pródigo': ELOI, ELOI, LEMA SABACTAMI. Ésta es una de las propuestas más ambiciosas del artista de Malgrat. Pese a lo que los detractores puedan pensar, va mucho más allá de la respuesta a la frase de Leide Pajín 'la religión a los templos'. En sí, Cárceles quiere contrarrestar las faustas moralinas existentes en el mundo de hoy, para poner de relevancia un estilo solidario que apuesta por el sumo arrepentimiento y búsqueda de la nobleza perdida del Hombre, preconizando esa ética carceliana que reside en el cómputo 'religión + pintura + expresión'. La búsqueda de la humildad que la Iglesia se ha negado a sí misma a lo largo de los años. Con su marcado acento solidario, sus obras no intentan socavar autoridades sino incidir en las conciencias de los Hombres y, aunque no apuesta por el mero sistema ético y cívico que ha instaurado el laicismo en la sociedad actual, sí que busca una concupiscencia -como forma de penitencia pública- para advertir a la Humanidad.

Cuando ve el mundo que le rodea: los ricos, los pobres, la miseria humana y el anonimato al que están inmersos algunos artistas, ¿qué es lo que piensa?
Pienso que Vd., yo y todos somos los culpables de esta situación.
Antes he mencionado una frase que es mía y se la recuerdo: “El mundo será o no será, si lo sabemos conquistar con el Amor”. Cuando muchas veces, paseando por nuestras ciudades observo a los mendigos y a los enfermos, lloro. Lloro de impotencia y de rabia.
Si cada uno de nosotros, con un granito de amor lo depositáramos en la mano del que pide, y le diéramos el abrazo de hermano, el mundo sería otro. No podemos creer que alguien vendrá a arreglarlo. Ni los políticos ni los religiosos ni los banqueros ni los americanos ni los ricos vendrán en nuestra ayuda.
Le agradezco de todo corazón la oportunidad que me ha brindado de realizarme esta entrevista. Ojalá que muchos artistas, todavía inmersos en el anonimato, siendo coherentes con su obra y con su vida, alcancen muy pronto el reconocimiento que se merecen.




Copyright:

Reportaje y entrevista:
Ángel Brichs©
Crítico de arte contemporáneo

Imágenes:
Josep Cárceles Vergés©

Publicado en este blog bajo el consentimiento del autor:




martes, 16 de marzo de 2010

La pinza erótica o cómo comprar obras de arte sin ningún lujo de detalles



'Amo a las obras de arte,
me satisfacen,
preservan mi ira,
anuncian todo lo que soy
y aquello que no he sido,
¡por ello te amo, arte!

Ángel Brichs



Barruntando ideas fugaces y líbidos de leyenda, perfilaremos la suave sinestesia que impone dotes al esquema mísero del significado que posee el arte para todos aquellos que nunca han soltado prenda con él. Sí, sí, no hablo de nadie más que del 'mayor' particular de ese sector: el marchand. Por muy bien que sepa de las siniestras razones que lo hacen posible o del simbolismo que éste entraña, aquel comerciante de corazón helado sólo grita lo que quiere para anunciarse ante aquellos que le harán más vivible y más 'gozable' su existencia.



'Actuamos como una especie de comadrona que trata de interpretar los deseos de nuestros artistas y las necesidades de los coleccionistas privados y los museos.'

BRENT SIKKEMA,
marchante neoyorquino



Cuando abrimos un periódico de par en par y leemos noticias como la del efecto fetichista que han causado los trajes de las 'flying attendant' de la JAL, los cuales nos aparecen como burdos conejillos de indias de un cosplay perverso y misógino, nos damos cuenta de ese valor vicioso y codiciado que representa en sí mismo el coleccionismo a gran escala. Si alguna vez, por remota que sea, nos hemos hecho la pregunta a razón de por qué y cómo se mide el valor de las obras de arte, o con qué pretexto o premisa se deben calcular, nos llevará a hacernos otra pregunta, que, aunque muchos a priori no se den cuenta, mantiene una siniestra relación con la primera: ¿Por qué la mayoría de pintores y/o artistas en general, al menos los más codiciados, fueron aquellos que nunca acabaron los estudios? Da qué pensar, ¿no?
Si dejamos volar un poco nuestra imaginación y decidimos hallar en la 'valorada' fórmula de la especulación la respuesta a nuestras pesquisas, descubriremos que una antagónica relación entre el artista y el mundo académico ha sido, fue y sigue siendo uno de los sustratos directos de la misma existencia del arte.
A lo largo de numerosos períodos generacionales de nuestra historia el arte fue perseguido en sus conceptos más básicos así como también el mismo artista, el cual sufrió en sus carnes el fruto de la incomprensión y el desprecio sociales. Luego, si esas mismas carencias tan ufanamente elididas en la sociedad actual siguen siendo mal vistas, ¿por qué adquieren precios de leyenda? Para entender eso o, al menos encontrarle la lógica para su existencia, deberíamos leer epígrafes como el que escribió Oscar Wilde en su obra póstuma 'De profundis':



'No deploro ni un solo instante de los que he dedicado al placer. Lo hice plenamente, como debemos hacer todo lo que hacemos. No hubo placer que yo no experimentase; eché la perla de mi alma en una copa de vino; descendí por el sendero florido de margaritas al son de las flautas; viví de panales de miel. Continuar la misma vida hubiera sido un error, pero abandonarla habría sido una limitación. Debía de ir adelante; la otra mitad del jardín tenía también mis secretos para mí.'




El arte no radica en el método, ni siquiera en el valor sino en el poder, en la corrupción de la carne; en el mismo hecho de reunir todo lo malo en menos de dos metros por uno y medio y exponerlo sin ningún tipo de prejuicio.
En China tienen un proverbio: 'las cosas buenas no las sabe nadie, las malas todo el mundo las conoce.' Eso tiene doble significado pero, ciñéndonos al que aquí procedemos a valorar, entenderemos porque una ínfima parte de los artistas tienen éxito, dado que, como dice el refrán, son los más desconocidos. Eso es porque el artista famoso nunca pone el precio de su obra sino que se lo pondrán otros por él.
El artista es un ser vacuo, inexistente, efímero. Carnal. No vale nada. Es un útil de deseo, que, igual que el 'beso alado de la ninfa' para los mortales, es manipulado a su antojo por aquellos que nunca, por muchos recursos que tengan, títulos, propiedades y, sobre todo estudios, nunca podrán crear ni concebir por sí mismos. Es por esto, por tanto, que hacen posible ese mercado continuo y ficticio que enaltece el precio de las obras y su 'ego'.
He aquí en esa antítesis la prueba palpable de la existencia del arte más imperecedero. No hablamos de un principio ni de una idea sino de un objeto de comercio, pero un objeto que, como artículo o prenda inalcanzable para la mayoría de la sociedad, y todavía más, de la ineptitud creativa, esa inocencia clásica de Oxford y deseo de poder de aquellos dandis que quieren comprarlo, donde yace toda la rivalidad, tan primitiva como el artista del que se cotiza su obra. Ésta es sin duda la base sináptica, dinámica e irracional que todos los poderes conjurados han creado sobre y para el arte. Sólo así, en el despropósito más absoluto será posible y explicable pagar un precio irracional de algo 'tan' racional. He ahí la dinámica del negocio. Más allá, un gran vacío espiritual y de valores mundanos; y en los extremos indeterminados, cada día más ignorado, aquel arte que a nadie verdaderamente le interesa.





Copyright:


Del artículo:
LITERATURA DEL MAÑANA©


con la ayuda de:
Ángel Brichs
escritor y crítico de arte

domingo, 7 de marzo de 2010

Visita de cortesia


'Tota gran obra obeeix a una història; sense història no hi ha obra, i sense obra, història.'
Àngel Brichs

Imatge: Façana de la Fundació Tàpies en el dia de la seva reobertura al públic (5/3/2010) LITERATURA DEL MAÑANA, 2010©


Divendres, 5 de Març de 2010. Un dia especial: la data de reobertura de la Fundació Tàpies. Barcelona, en aquesta tarda és plena de gom a gom. Pel Passeig més esplendorós i car de Barcelona, que porta el nom d'un dels conceptes de l'Esperit Sant, em trobo caminant tot xino-xano cap a una sola direcció, un edifici modernista de Domènech i Muntaner que tot just acaba de ser rehabilitat.

'Em semblava un ésser perplex, quelcom d'inimaginable; allò que Eiximenis hauria trobat com l'excel·lència de l'humanisme, per a mi, era una realitat desfigurada vista des d'un calidoscopi monumental' (Fragment d'un text inèdit d'Abi Pap en una visita a la Fundació Tàpies a l'any 1997).



El baluart tapià obria llurs portes a tots aquells que el volien visitar. L'amalgama, emperò, no són les teles, barreja d'un art primitivista i conceptual producte de la sempre innovadora i instintiva estètica tapiana, sinó una obra volumètrica, molt diferent a les que Tàpies havia creat fins ara. Obra que ha generat una gran crítica alhora que una expectació constant des del seu naixement al taller de Pere Casanovas a finals dels anys vuitanta.
'Qui podria dir que aquesta obra no és d'un català?'- vaig pensar tot sortint a la terrassa on hom podia observar aquella poderosa creació que poca gent entenia l'inhòspit significat que emmarcava: 'Les vegades que ens hem hagut de guardar-nos-els.'



'Ho vaig fer (...) seguint una pauta del meu treball, en el qual, des de fa anys, hi apareixen objectes, robes, etcètera, amb aquesta voluntat entre franciscana i budista de donar valor a allò que és petit, sense afany de polèmica. Ho he fet amb el sentit de donar dimensió còsmica a una cosa insignificant.' Antoni Tàpies



Imatge de Mitjó (maqueta, 1991; escultura 2010) en procés de construcció
De la fotografia: © Lotte Dinse, Fundació Antoni Tàpies
De l'obra: Antoni Tàpies, Mitjó (maqueta, 1991; escultura 2010)
© VEGAP/Fundació Antoni Tàpies, Barcelona, 2010







Personalment, la idea que el mitjó llueixi en la terrassa és, senzillament, de doble efecte. Per una banda trobem l'iconografia del mateix com l'àmbit de creació de l'artista: Barcelona. Per això, és lògic que es trobi en una terrassa que, d'alguna manera, té caràcter de comunitària. D'altra banda, el concepte és profundament materialista, simbolitzant un objecte d'ús i consum que l'home ha creà des de temps immemorials i que, des d'una òptica eterna i malvada, se'n fot de tots nosaltres. És aquest tòpic ben propi de la generació precedent a Antoni Tàpies, i més en concret, d'en Pablo Picasso, artista del qual se'n deriven nombrosos fils argumentals que Tàpies ha emprat en llur obra; només cal que observem 'Composición con mariposa' o 'Composición con guante', per veure una clara simetria amb 'Quatre claus' o 'Relleu en ocre i Rosa'.

Pel que fa a la resta, l'edifici segueix tan laberíntic i ocult com abans. No obstant això, una sala que saluda amb una gran i el·legant fastuositat dóna llum al visitant i t'obre les portes a la visió artística que ens ha brindat Tàpies. A la planta del soterrani de l'antiga nau que fou seu de l'Editorial Muntaner i Simon, se'ns exposa un ampli i llarg recorregut pel mateix nom en que s'ha titulat aquesta singular exposició i jornades de portes obertes: 'els llocs de l'art'. En el petit museu soterrani hi trobarem des de pictogrames japonesos fins a un exemplar de l'Ars Magna de Ramon Llull.
Però, quin és el motiu de l'existència d'aquests objectes més propis d'un humanisme filosòfic que d'un museu d'art contemporani?


Des dels seus inicis, encara que es nodrís d'estètiques i estils diversos com la pintura “estel·lar” de Jason Pollock, el cubisme de Picasso o el perfils geomètrics i numèrics que promogué el moviment futurista europeu, Antoni Tàpies ha defugit la majoria de les tendències artístiques pròpies de tots aquells moviments europeus que el precediren o que, paral·lelament a ell, trascendiren a partir de l'any en que feu la seva primera exposició als EUA, 1952.
Emperò, Tàpies xiuxiuejà a cau d'orella d'una particular visió categòrica de la realitat. Coetani del moviment creat per personatges de l'alçada de Schopenhauer o Kierkegaard, veié en l'existencialisme una possibilitat de fugir de la rigorosa sistèmica creada pel surrealisme, fet que li permeté d'investigar nous conceptes, arran d'arquitectures humanes i perfils tan dispars com el graffiti, la cal·ligrafia oriental o l'art naïf, aixoplugant-se en un primitivisme que es fonia a raigs d'una cultura universal, moderna i cosmopolita, on els valors de mínima expresió i el poema visual s'identificaven en perfectes símbols d'una anecdòtica realitat, entenent-se com timbres perpetus de l'home que deixa llur petjada en un món convuls. Heus ací el misteri de l'art tapià, un mètode regenerador que pretén integrar l'intel·lectualisme en l'esfera animal de l'ésser humà, basant-se amb tècniques anomenades 'primitivistes' per arribar al centre de la idea, fent d'una cosa estèril i neutra, quelcom excels i principesc. Heus ací on resideix la verdadera premisa que envolta l'art pobre de Tàpies. No es tracta de carregar la tela amb un excés de creativitat i d'estils homogenis. No es tracta de crear, ja que l'obra, en sí mateixa, o sigui la tela, forma part del mateix art que volem exhibir. Sols així, concretant en poc el 'molt' podrem transmetre el poder en tota la seva dimensió.



Vista de la façana de la seu de la Fundació Antoni Tàpies, febrer 2010
Fotografia: Gala Sicart, Fundació Antoni Tàpies, Barcelona©




'Tàpies ha aconseguit demostrar l'autèntic significat de l'art; analitzant i reutilitzant els mètodes pictòrics que la història ha posat a les seves mans i, nodrit d'un fil conductor no exempt d'un existencialsme bel·ligerant, ens ha ensenyat quin és el verdader significat de la massa i la matèria, de la unió dels conceptes i del substrat de l'art en ell mateix. La seva creació més important: un temple que es troba envoltat d'edificis al bell mig del cor de Barcelona, on un seguit de filferros punxeguts i amb severes ondulacions perfilen llur façana. 'Heus ací el bastió de l'art!'-ens diu la veu de l'inconscient. 'Heus ací la immoralitat!'-ens assegura una dona que passa pel carrer 'Heus, heus...el diccionari de l'art, un llibre creat a força de mall i maons, on en les seves pàgines trobarem la informació i dades per entendre'ns millor, seguint la ruta de l'home, des del carrer fins a la terrassa. Un llibre obert que s'omple de pàgines noves dia rera dia. Un llibre que no es pot editar ja que és el desig impossible d'un mortal que pretén agafar l'art amb les mans nues. Però un volum d'assaig fortament lligat perquè no s'escapi, cobert d'una espiral en llur façana i ara, ja reforçat i reconvertit, un exlibris paupèrrim, com l'art que els seus murs contenen; perfecte equil·libri del què som.'





Copyright:



Article:
LITERATURA DEL MAÑANA©


amb l'ajuda d':
Àngel Brichs©
escriptor, crític d'art i membre de l'AELC






lunes, 1 de marzo de 2010

Exposición virtual (II)


A continuación, les mostraremos algunas de las últimas creaciones de nuestro artista y colaborador, Abi Pap. Éstas se hallan dentro de un nuevo estilo plástico creado por él que recibe el nombre de pintura virginal o natural.
.
Este estilo pictórico es la fusión entre el pictograma y el arte abstracto. Pintado con las yemas de los dedos con elementos de la naturaleza (hojas de roble y encina, piedra caliza, conglomerado, tierra, arena, hierbajos y agua, entre otros), sobre papel tipo folio, con medidas que abarcan desde el DIN A5 hasta el DIN A4, se nos descubre como una propuesta alternativa y ecológica al entorno materialista que suele rodear al mundo del arte en general, o como afirma nuestro autor: "Esta pintura nos demuestra, que, de igual forma que nuestros antecesores del LAND ART americano, es posible identificar el arte con la naturaleza, ya que ella misma, en su estado metafísico, es el arte en su estado más puro y único de la palabra, o sea, es la perfección."


Imagen: "Cielo de hambre"












"Para mí, la pintura virginal es la vuelta a los principios de nuestra condición humana; una involución al absoluto del mismo concepto de arte que hemos venido mamando desde que nacimos, haciendo posible una regeneración del mismo en un sujeto pasivo (el lienzo, visto como celulosa pura) y la pintura (mezcla compuesta por los mismos elementos de la tierra), para llegar a un sustrato inherente al mismo ser humano, como método de expresión personal y vívida de nuestros pensamientos, o sea, del hombre y del medio." Abi Pap


Imagen: "Ansiedad"
"Pintar con mis propias manos es un ejercicio que permite conectarme con mi parte animal, ejerciendo un profundo viaje espiritualhacia mi herencia ancestral. Y qué mejor manera de encontrar dicha conexión que pintando con los mismos elementos "inmateriales"que me ha dado la naturaleza. El no hacerlo, sería traicionarme a mí mismo y a la historia." Abi Pap



"Cuando un día bajé al patio de mi casa y contemplé todos los hierbajos que brotaban sin cesar de las jardineras semana tras semana,comprendí que ese impulso vital, esa fuerza de la Tierra, tenía un objetivo. Pero no fue hasta el día en que me puse a hacerun boceto con un lienzo de un metro por cincuenta, que descubrí el significado que ellos mismos entrañaban." Abi Pap




Imagen: "El mundo que hemos inventado"

















Imagen: "Melancolía"



"La sensación que te produce el ver ese color dinámico y puro, sin gota de artificialidad, que fluye con vida propia en el papeles indescribible, inigualable, no comparable, es sencillamente, sublime." Abi Pap















Imagen: "Pequeña emoción"









Copyright:


Imágenes:
Abi Pap, 2010©



Introducción y reseña:
LITERATURA DEL MAÑANA©



Publicado en este blog bajo el consentimiento del autor:




jueves, 28 de enero de 2010

LITERATURA DEL MAÑANA les invita a una conferencia muy interesante:


"Las nuevas tendencias del arte"
(Conferencia)


con Ángel Brichs
Escritor y crítico de Arte. Miembro de la Junta directiva del Ateneu Terrassenc
(presentará su libro "El Neomodernismo literario")


y Josep Cárceles
Artista plástico y escultor
(Entre sus logros más importantes, consta su obra escultórica,
“OLIMPISMO CATALÁN”, que en 1987 pasó a formar parte del
fondo de arte de la Casa Real Española)


Viernes, 19 de Febrero de 2010 a las 19.00 h


En la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés
Portal de l'Àngel, 6ª Planta (Barcelona)


ENTRADA LIBRE








Para más información, cliqueen la siguiente imagen:



miércoles, 9 de diciembre de 2009

Oleg Tsyganyuk: La mezcla del simbolismo y el surrealismo en la pintura ucraniana actual








“Artista, tú eres sacerdote: el arte es el gran misterio y si tu esfuerzo lleva a una obra maestra, entonces un rayo de lo divino desciende como un altar”
Manifiesto de los Rosacruces, 1892



En la imagen: Nuestro Crítico, Ángel Brichs, por Oleg Tsyganyuk






Para entender la pintura del periodo poscomunista hasta nuestros días, hay que analizar la historia de todos esos países eslavos que desde hace sólo escasos años gozan de la libertad que les otorgó el órgano central de gobierno del PCUS. Pero ese aún joven proceso de descolonización no fue un camino de rosas. Todavía podemos contemplar esas secuelas hereditarias en forma de infraestructuras insuficientes y otras carencias sociales, hecho que produjo que miles de ucranianos emigrasen masivamente desde los últimos días de la Perestroika a países como Austria, Alemania y Francia, entre otros, cosa que en literatura podemos apreciarlo de una forma más o menos veraz en algunas de las novelas de escritores de la talla de Vladimir Nabokov. Pero, pese a que la mayoría de las antiguas repúblicas de la Unión Soviética dejaron de recibir esa tan preciada ayuda de la que hoy día carecen, en cuanto a estados satélite que fueron, ya sea por constituir un enclave geoestratégico relevante o simplemente por la riqueza derivada de sus recursos energéticos, unas pocas recibieron un trato que podríamos considerar “especial”, hecho que se traduce a día de hoy en su renta por cápita. Una de esas excepciones fue Ucrania. Situada a orillas del Mar Negro y dominando gran parte de las estepas caucásicas y hallándose en lo que algún que otro historiador ha definido como el centro mismo entre Asia y Europa, siempre se ha considerado como uno de los puntales básicos del nacionalismo Ruso. Eso podría tener explicación en el hecho de que los primeros boyardos con Aleksander Nevski a la cabeza plantaron su primera bandera en su capital, Kiev. Una dimensión nacionalista que no obtuvo su más alto eco hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Enclave crucial para hacerse con las explotaciones petrolíferas del Cáucaso y trazar un canal que les permitiera llegar hasta las fronteras del gobierno germanófilo del Sah Reza Khan, los alemanes protagonizaron los combates más feroces de la denominada Guerra Patriótica, cosa que realzó en los rusos y, como es obvio, al Komintern, una especial estima al recuperar dicho territorio. Con todo, después del desastre que supuso la Glasnost y el nuevo Gosplan ejercido por Gorbachev, la desbandada económica que siguió a la caída del imperio de Stalin, hizo que personas como Oleg Tsyganyuk, emigrasen a países tan lejanos como España.


Imagen: LOS SUEÑOS DE PENSADOR, de Oleg Tsyganyuk


Este pintor ucraniano es el vivo ejemplo de todo aquello que el comunismo infundió en sus súbditos, mostrando aquello que pintores como Filonov reivindicaron como suyo, o sea, la lucha contra el individualismo, contra esa cultura de invernadero de la que hablaba Vladímir Ilich. La Proletkult era la solución exigida por los comunistas; una cultura de la masa parecida -salvo algunas excepciones- a la que existe hoy en día en Cuba. Pero esa carencia de individualismo para con el artista, provoca, lejos de cultivarse y evolucionar, alienarse a sí mismo, creando todo tipo de obras con gran maestría, con esmero y tesón, pero eso sí, sin creatividad.





Pintura en Collage de Filonov. Más allá del precepto rural que entraña la obra, podemos apreciar una apabullante mezcla de conceptos pictóricos, pasando del cubismo al simbolismo e incluso a un impresionismo costumbrista que roza el arte naïf, lo que da pautas a ese exceso “teórico” que fomentó el comunismo en el modo de ver la pintura. Un punto de vista parcial que anunció una muerte, la del artista, para convertirse en un subproducto sociopolítico materialista, que se concebiría a la corta, como un arte aislacionista, en contraposición de aquello que deseaban sus fundadores.






El artista nunca puede ser manipulado ya que si éste se intenta dominar, encauzándolo a integrarse en el mundo como una herramienta de producción industrial, se pierde todo el arte que pudiera trascender del mismo, es decir, se convierte en una copia. No obstante, en el caso de Tsyganyuk no resultó ser así. Licenciado en Bellas Artes un poco después de la eclosión de libertad que provocó la independencia de la mayor parte de antiguos estados dependientes de Moscú y nacido en una población de los Cárpatos Ucranianos, donde aún en nuestros días ciertos ritos paganos, mezcla del folklore y restos de cultos aportados por todas esas tribus nómadas (escitas, sármatas...) que se instalaron en dichos territorios en el pasado, conviven con un cristianismo ortodoxo medievalizante que, en gran manera, aún depende del Patriarcado de Moscú. Artista polifacético, capaz de crear paisajes y bodegones de gran belleza, desde muy temprano ya se diferenció del arte soviético que promocionaban sus maestros, instalándose en un arte nuevo, fuertemente inspirado por los conceptos prerrafaelistas del simbolismo decadente de esos artistas europeos bebedores de absenta y fumadores de opio, cuyas pinturas metafóricas en las que se personificaba la muerte como algo bello, los placeres prohibidos y mundos imaginarios como contraposición al Naturalismo existente en el que todo era científicamente explicable, fue tan admirado a la par que rechazado a finales del s. XIX, incluso por los mismos románticos. Pero, aunque podamos encontrarle ese contrasistema mágico al más puro estilo Oscar Wilde, hecho que podemos ver en algunas de sus creaciones como LABERINTO PERSONAL o MIRADA DESDE TU FUTURO, las cuales poseen cierto parecido con obras realizadas hace más de cien años, como “La Copa del Gigante” de Thomas Cole, (1833) o “Memoria” de Elihu Vedder, (1870), Tsyganyuk ha evolucionado de forma autodidacta y natural durante el último decenios. Hecho que le ha permitido mezclar ese concepto gótico de ver su pintura con el surrealismo más puritano y original, cosa que nos muestra claramente en ESFINJE o SUEÑOS DE PENSADOR, alcanzando un arte extremo que tiende a perfilarse como una variante del Suprarrealismo en su estado más puro palabra. Un incipiente suprarrealismo que navega a caballo de un surrealismo metafísico y un simbolismo más bien conceptual, con ciertos aires medievales y escenas campestres de todo tipo. Y es que nada viene de la nada. La historia, del mismo modo que la expresión artística, requiere una evolución constante, como nos intuye el Crítico Norbert Wolf, valorando al Simbolismo como un preámbulo -aún con serias excepciones- de lo que sería a posteriori el Surrealismo metafísico de Dalí o Magritte. Algo que, sin lugar a dudas, creo que se ha transfigurado de forma sobresaliente en Tsyganyuk, explotando un nuevo modelo de concebir el arte desde un formato más propio del futuro que del pasado. Un arte que, aún siendo joven, se va formando, poco a poco, como un arte nuevo, claramente diferente de sus próceres eslavos y sensiblemente locuaz respecto a los autores contemporáneos actuales, creando una sinergia entre la belleza y la estética en el plano más objetivo de la palabra.
Imagen: ESFINJE, de Oleg Tsyganyuk






Sobre el Autor...



Nacido en una remota población de los Cárpatos (Ucrania) en 1972, Oleg Tsyganyuk se licenció en Bellas Artes en la Universidad Subcarpática Stefanyuk (Ivano-Frankivsk, Ucrania) en el año 1995, especializándose en arte figurativo, dibujo técnico y trabajo artístico. De carácter riguroso y cerebral, sumándose su voluntad de trabajo y dedicación, cualidades que le han permitido evolucionar de una forma rápida y contundente en sus creaciones en los últimos años, logrando diversos premios y protagonizar diferentes exposiciones colectivas o en solitario, de las que destacan, entre otras, las realizadas en la Galería “Guerdon”. Exposición individual. Lviv, Ucrania (2000), Sparkasse. Exposición colectiva. Nuremberg, Alemania. Stadtmuseum y la Exposición colectiva- Erlangen, Alemania, (ambas en el 2001), la realizada en la Galería “Isartis”. Exposición individual. Erlangen, Alemania (2002) o la que hizo en la Galería “Interior”. Exposición colectiva. Kiev, Ucrania (2002). En el 2004, ya asentado semidefintivamente en Barcelona, hizo una breve escapada hacia Polonia, donde realizó una última exposición en el Este Europeo, en la ZPAZ Galería de artistas plásticos. Exposición colectiva. Wroclaw, Polonia. A partir el 2004, expone en diversas galerías y centros culturales, en Barcelona, Terrassa o Sant Cugat, ejerciendo al mismo tiempo, como profesor de pintura y dibujo en algunos Centros Cívicos y Casas de Cultura, cosa que combinó con la participación en alguna conferencia y alguna colaboración esporádica en alguna revista.
Actualmente, y después de haber realizado exposiciones en varias galerías de Barcelona y provincia, está preparando un concepto de pintura jamás visto, del cual me hizo un breve avance hace tan solo una semana, diciéndome que “es tangencialmente diferente de lo que he hecho hasta ahora, ya que he añadido un acicate nuevo al concepto pictórico que he llevado a cabo hasta ahora: la diagnosis clínica de la obra antes de trazarla”. He aquí un concepto científico que este paradigmático pintor establece en el arte que expresa que, conociéndolo, estoy seguro que dará mucho de qué hablar.




Copyright:

De la fuente para la biografía, pinturas e imágenes:
Oleg Tsyganyuk©


Introducción y artículo:
LITERATURA DEL MAÑANA©

con la colaboración de:
Ángel Brichs©
Escritor y crítico de arte



Publicado en este blog bajo el consentimiento del autor:
http://www.literaturadart.blogspot.com/



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