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domingo, 11 de abril de 2010

Una carta de Julio Cortázar


Desde tiempos inmemoriales, la epístola o carta fue una de las formas de escritura más utilizadas y, aun a día de hoy continúa siéndolo, pese a adaptarse a la variante “digital” o más bien “online” del término, en forma de mensaje privado, oficial o correo comercial, entre otros; consolidándose, hoy por hoy, en su etapa histórica de máximo esplendor.



“La prosa que podemos encontrar en una misiva puede ser objetiva o subjetiva, censurada o falseada, pero siempre elevará al máximo los sentimientos del remitente para poder escribirla. De ella se pueden aprender muchas cosas; desde la más absoluta sinceridad hasta la soberbia de la estupidez más desgarradora se nos reflejarán como caricaturas literarias de aquél/lla que no hemos visto desde hace tiempo, o que no veremos nunca”.



De los géneros en prosa más utilizados por el Ser Humano, desde los anales de los tiempos, el epistolar fue uno de los más usados así como de los que más libertad de recursos formales utilizaron, tanto, que se podría decir que se ha adaptado -el género en sí- a la lógica de su usuario, concibiéndose en un entramado de símbolos, esquemas, rimas y otros, donde el remitente debe trascender o no en su contenido, en función de la idea que quiere expresar al destinatari@.



“A diferencia del e-mail, la carta -especialmente la manuscrita- trasunta un esplendor de una época más elegante, casi olvidada a día de hoy, y que refleja una clara actitud de respeto entre el emisor y el receptor, que son los que en sí mismos ejecutan la acción, reflejando sus ideas y exponiéndose, para dar la cara en todo momento; algo que no sucede mucho hoy en día, y más aún si andamos a un cierto nivel, cuando una artera oficialidad esquemática de la palabra llamada “protocolo” entra en escena, acompañada, cómo no, de su inseparable compañera: la diplomacia”.



No en vano, durante el Siglo de Oro de la literatura española, la carta fue encumbrada a la altura que se merecía, reconociéndosela como un género literario propio e independiente.
Aunque la literatura epistolar aún languidecía en un uso oficial, poco a poco, se fue introdujendo, aunque tímidamente, como soporte escrito en novela y teatro, hecho que podemos apreciar en obras como “Historia del abencerraje y la hermosa Jarifa” o “La vida es sueño”. Pero no fue hasta el periodo ilustrado que no se atendió la epístola como verdaderamente era necesario. Gracias a personajes como Mariano José de Larra, y con la aparición de un género nuevo: el artículo, los usos de la carta se ampliaron a más niveles, tanto sociales como culturales. Y fue allí donde “el periodismo” completó los distintos usos que ésa hasta ahora había acuñado, pasando a ser de espacio público lo que hasta hacía muy poco tiempo se limitaba al uso privado.
Es por ello que a día de hoy, y gracias a herramientas como los canales de comunicación global, de los que internet representa el ombligo de este submundo virtual paralelo, que yace unido a nuestras vidas, tenemos la oportunidad de enviar mediante métodos menos artesanales pero de más alcance que la carta, “posteando” la información que les hemos dado, y con un lenguaje particular, como el que utilizamos en la carta, pero eso sí, remitiéndose de forma plural, a diferencia que ésa.


En esta ocasión, y por interés de nuestra colaboradora, Viviana Marcela Iriart, tenemos el gusto de publicar en LDM la carta de referencia y, a la vez, respuesta a la entrevista que publicamos la semana pasada. Ésta es pues, la copia de la carta que, de su puño y letra, le escribió Cortázar a nuestra periodista colaboradora:









Transcripción:

París, 30/11/79

Querida Viviana: Gracias por el envío de Semana. La entrevista que me hiciste ha quedado muy bien teniendo en cuenta las circunstancias caóticas en que la hicimos. Has tenido muy en cuenta cada cosa que dije, y espero que los lectores sientan la doble autenticidad de tu trabajo y de mi palabra.

Gracias otra vez, con un abrazo muy cordial de tu amigo.

Julio Cortázar












Copyright:



Fuente de la imagen:
Viviana Marcela Iriart©



Introducción y reseña:
LITERATURA DEL MAÑANA©



Publicado en este blog bajo el consentimiento de la autora:






4 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Muy interesante e ilustrativo el texto, yo escribo cartas tengo una serie hechas las que en algún momento convertiré en libro. Sólo me falta pensar en el final.

Interesante también la carta de Julio Cortázar.

Saludos cordiales,

Aída

Beatriz Mónica Lopez Osornio dijo...

Incalculable el valor histórico-literario y afectivo de la carta enviada por Julio Cortázar a Viviana Marcela Iriart.
Un acierto que la hayan publicado.

Beatriz Mónica Lopez Osornio
City Bell. Argentina

Beatriz Mónica Lopez Osornio dijo...

Incalculable el valor histórico-literario y afectivo de la carta enviada por Julio Cortázar a Viviana Marcela Iriart.
Un acierto que la hayan publicado.

Beatriz Mónica Lopez Osornio
City Bell.Argentina

Beatriz Mónica Lopez Osornio dijo...

Incalculable el valor histórico-literario y afectivo de la carta de Julio Córtazar a Viviana Marcela Iriart.
Un acierto que la hayan publicado.

Beatriz Mónica Lopez Osornio
City Bell.Argentina

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