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sábado, 1 de agosto de 2009

"La rumba que llevas dentro"



Uno de nuestros colaboradores, el escritor y cineasta cubano Fernando Velázquez Medina, nos ha remitido un artículo del escritor Norberto Fuentes que trata sobre novela, "Última Rumba en la Habana", comentada en este blog como ya sabrán nuestros lectores hace un tiempo:


Fernando Velázquez Medina

LA RUMBA QUE LLEVAS DENTRO

Por Norberto Fuentes


No es suficiente la explicación que me dio Fernando Velázquez Medina para usar una mujer como protagonista de su novela*. La historia que me hizo de que nadie como las mujeres habían sufrido tanto en carne propia los desmanes y tribulaciones de los pobres en la Revolución Cubana es desde el principio una declaración política y por lo tanto insuficiente y elusiva en literatura. Pero así mismo como toda explicación más o menos pertinente en cualquier materia auténticamente literaria, no debe siquiera intentarse. Más vale decir lo que hubiese dicho un Faulkner o un Miller: que el personaje tomó el mando de las acciones. Pero pienso que es aquí donde el personaje que se haya presente aunque de modo secreto en todos los libros y que nuca procura revelarse, es decir, el propio autor, aparece. Fernando usa una mujer porque el Fernando personaje críptico de Ultima rumba en La Habana al intentar un asalto sobre el paisaje de esa ciudad de mediados de los 90 terminó por intentar conocer como eran esas entidades del otro lado de nuestra creación, las mujeres, y hacerlo quizá con el empleo —aunque para su servicio contrario— del método del paradigma machista de la novelística contemporánea, Ernest Hemingway, que es el de someter hombres al máximo de presión circunstancial para probar su conducta y resistencia; en el texto de Fernando no son hombres, son mujeres bajo presión. Pero esto lo salva de ser un productor de escenas habaneras más o menos inquietantes, como un Landaluce de la adversidad bajo el comunismo, y sobre todo, lo salva de ser un competidor a nivel de libros de la gacetilla contrarrevolucionaria que puede adquirirse todos los días por 25 centavos en El Nuevo Herald, lo salva de la crónica para convertirlo en un escritor de una verdadera como pocas novela sobre La Habana, sobre los pobres de Cuba, sobre la resistencia de las piedras de una ciudad —las piedras físicas, me refiero— y de un modo muy complejo pero deslumbrante, de una proyección de la conciencia nacional cubana. Una vez Fidel Castro intentó reivindicarles. Reivindicarnos. El resultado de ese propósito fidelista que retrata Última rumba en La Habana es algo más que iconoclasta: es humorístico, pero no humor como burla o sarcasmo, sino el humor fraternal que surge solo cuando un grupo se reconoce en una larga campaña, y ya se sabe endurecido y veterano y puede reír ante cualquier avatar. A lo mejor los 50 años (hasta hoy) de Fidel Castro valieron la pena por eso. O porque, de la guerra civil controlada que es la sociedad cubana actual, surgen autores como Fernando Velázquez y novelas como Última rumba en La Habana. La novela era su necesidad, su primera obligación del exilio. Como está descrito en sus páginas, había una mirada ávida de literatura que paseaba sobre los escombros de la ciudad con el único objeto de hallar las ediciones de libros sólo conocidos de oídas. En el feudo del hambre y de la injusticia, ¿cómo ser un snob que rastrea libros entre las ruinas? —ruinas literales, no metafóricas, amigo. Escribir la novela era un acto liberador que hoy a su vez nos libera a todos. Tampoco es una metáfora. Pasen la página del título y conocerán la libertad de que les hablo. Déjense llevar por su rumba. La de Fernando Velázquez. Y busquen la forma de ver dónde se detienen. Puesto que su última rumba no es más que un remoto oxímoron al uso habanero: su última rumba que es su adiós a La Habana no termina, los dedos no paran de trastabillar sobre el crudo y gastado cuero, y se queda el eco, como definitiva y dulce heráldica de la ciudad que una vez habitamos.



Norberto Fuentes, La Habana 1943. Considerado uno de los mejores cuentistas latinoamericanos del siglo XX. Premio Casa de las Américas de cuento por Condenados de Condado, publicado en Cuba, Argentina, Italia, México y España, y alabado por Italo Calvino, Angel Rama, Gabriel García Márquez y William Kennedy. Su libro Hemingway en Cuba fue publicado dos veces en Cuba, traducido al inglés, francés y alemán, con prólogo de García Márquez. Ha publicado también Dulces guerreros cubanos, cuatro ediciones en la editorial Seix Barral de España; su último libro, La autobiografía de Fidel Castro, ha sido editado en España por la editorial Destino del Grupo Planeta y traducido y publicado en Alemania, Italia y Grecia. A fines de este año saldrá en Estados Unidos su versión en inglés.


Fuente:
http://sinalefainternacional.ning.com/profiles/blogs/norberto-fuentes-la-rumba-que?xgs=1


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