¿Qué lecturas os seducen más?

domingo, 7 de marzo de 2010

Taiestá (relato)


'Cuando leí este texto no pude, por menos, dejar de recrearme en mis recuerdos sobre la primera vez que leí a Crethién de Troyes o algunos de los fanzines de los primeros Twilight Zone traducidos al castellano. Fue toda una experiencia. Es una suerte que LITERATURA DEL MAÑANA haya podido localizar a su autora y compartir con sus lectores una prosa que les llevará al eterno concepto del beatus ille en sí mismo.'
Ángel Brichs
escritor y crítico literario



TAIESTÁ


Existe un lugar mágico donde la noche y el día se suceden como un desvanecimiento. Tierra virgen e inexplorada donde la luz es esencia y el sonido silencio. Los atardeceres suaves, y el amanecer dulce canto de estelas.

Son largas las noches en Taiestá, tanto como calurosas y apacibles.
En el denso silencio sólo se puede percibir el sonido de las aves, enigmáticas pobladoras legitimadas de este edén compartido.
Es mágico este silencio nocturno roto a veces por la gramola, único vínculo con nuestra amada y recóndita tierra.
Desde la marquesina puedo observar, como en un ritual, y abstraída el infinito horizonte. No tiene fin Taiestá. Enigmática y mágica acogedora y tolerante.

La suave brisa mece las mangas de mi vestido y eleva atrevidamente mis faldas.
Vuelvo la mirada sorprendida por el ruido que provocan las hojas de la ventana, al cerrarse por la brisa, atrapando la traslucida cortina y cegando la tenue luz de la lámpara de aceite …

Amanece y el silencio se rompe; los animales al despertar.
Reconozco la voz de un miembro de nuestro equipo y el lenguaje ininteligible de los nativos. Es tranquila y sosegada la vida en este lugar.
Así trascurren nuestros días; uno que sucede a otro de igual configuración.
Lejos quedan ya los cláxones y los atascos, la música estridente y los carteles de neón.

Desde lo más alto del valle se extiende esta tierra virgen.
Bajo un centenario chopo, me reencuentro con mi lectura, que facilita el conocimiento de este lugar y sus gentes. Pero no hay mejor forma de sumergirse en sus entrañas que el contacto directo, la convivencia del día a día.
Son introvertidos y desconfiados, se muestran comedidos y recelosos. Pero responden a nuestros estímulos con una gratitud manifiesta, jamás conocida.
Son definitivamente leales y fieles con sus benefactores.

Elevo la vista y observo una nube de polvo alineado en el camino, acompañada del ruido de un motor. Las gallinas que han tomado la carretera revuelan sobresaltadas y se crea otra nube añadida de plumas y colores. En la distancia no alcanzo a reconocer al visitante. Bajando del vehículo y quitándose el sombrero se ha acercado para ser recibido y, tras realizar una incursión en su chaqueta, entrega una nota, vuelve a colocarse el sombrero y se aleja.
Le sigo con la mirada hasta que se pierde en el infinito…

Han llegado noticias de nuestro país. ¡Anuncian la inminente llegada de una nueva expedición! Todo se ha alterado, adecuar la casa para la visita ha resultado agotador pero ilusionante.
¡Hacía falta un soplo de aire nuevo!

Con la llegada de nuestros patriotas a Taiestá se han multiplicado las tertulias, las excursiones, y hasta se ha violentado el silencio con las últimas novedades discográficas. Las cenas glamorosas, el champaña. Risas y carreras de los más jóvenes…. Y los que lo somos menos hemos destapado el arca divina que custodiábamos en nuestro pecho.
Sin duda este lugar en los últimos días ha escalado un mágico peldaño hacia lo sublime…

Voló la mariposa blanca. Extendiendo sus alas majestuosamente y exhibiendo con elegancia su gallardía ha dejado en el vacío aposento sólo el colorido polvo desprendido al alzar el vuelo…

Al luminoso verano, siempre le ha precedido ineludiblemente el invierno.
Y es frío y oscuro el invierno en Taiestá.
Las tardes se precipitan opacas y grises.
El campo presenta su imagen más fría y desoladora.

Las brasas de la chimenea chisporrotean como única señal de supervivencia.
Envuelta en el chal, único superviviente de las vivencias estivales...
Cierro los ojos y me enfrento a mis recuerdos…

“Existe un lugar mágico donde la noche y el día se suceden como un desvanecimiento. Tierra virgen e inexplorada donde la luz es esencia y el sonido silencio. Los atardeceres suaves, y el amanecer dulce canto de estelas…"




Sobre la autora...


Teresa Tome González es una escritora novel que no tiene más de un invierno de recorrido literario. Escribe prosa y versos desde su Zaragoza natal. Aunque LITERATURA DEL MAÑANA les ha ofrecido un sólo relato en su presentación, tendremos la oportunidad de publicar más relatos y poemas de su autoría en ediciones posteriores.




Copyright:


Del relato, fuente para la reseña e imagen:
Teresa Tome González©

Publicado en este blog bajo el consentimiento de la autora:


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