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domingo, 14 de febrero de 2010

PEQUEÑAS HISTORIAS (Seis microrrelatos)


“Es cuando empiezas a conocer a alguien que descubres, al fin, que esa cualidad de entrañable que le atribuías no era más que una mera fachada de lo que no es. Es luego cuando ves, que, a veces es mejor no profundizar en algo y quedarte, tan sólo, en lo superficial” Abi Pap




PEQUEÑAS HISTORIAS

Con este título, he querido mostrarles algunos de los relatos más breves que he escrito, los cuales, ya sea por la inverosimilitud de los mismos, el poco trabajo que me llevaron escribirlos, o la sorpresa que me dio alguno de ellos, son dignos de tener en cuenta:




EL ESPALDARAZO


Era una vez un puerco sin igual. Un comediante en exceso que rehuía cualquier contacto con sus empleados. El auténtico patrón malsano y malvado. Y es que el villano tenía todo lo que se podía pedir del rey de la granja; todos estaban alienados, extenuados de trabajo, mientras que el truhán se pegaba la gran vida. Sus estudios: no se le reconocían. El cargo: heredado.
-¿Qué futuro le espera a la empresa con éste?-pensaba el encargado de la planta.
-¡Qué lo sustituyan!-dice otro
-Eso es imposible-arguye el primero, con dudas, mientras fija sus ojos en un chiquillo que corretea dentro del despacho del director: ¡Era su hijo!




SEXO EXENTO DE COLESTEROL


¡Óigame!
-Ya le oigo.
Es que tengo algo y no sé qué es.-responde el hombre, tan contestón como siempre.
-Bueno, bueno, no se preocupe -dijo la doctora Espinoza, mientras inspeccionaba, poco a poco, todos los orificios de Roberto, uno de los notarios más reputados de Madrid.
-¡Usted no tiene nada! -sentenció la mujer
-Pero me duele, doctora.
-¿Y sabe dónde?
-Pues a decir verdad, no.
-Pues, ¡hala!, le doy el alta. Se va mañana.
-No me haga eso, por favor -añadió el hombre, un tanto desesperado.
-¡Pero no le puedo retener! ¡No tiene nada!
-¿Usted cree? -afirma con premura, mostrando una verga más roja que el neón del hotel de carretera, donde fue la noche anterior.
-¡Vaya! -suspiró la doctora.
-Mi mujer piensa que es la tensión.
-¿O el colesterol?
-Podría ser. Pero esa comida tiene otro nombre.
-Y morbo, ¿no?
-Mire: -le señaló un informe- está todo correcto. -se lo acerca al paciente para que lo pueda leer.
-A simple vista, todo parece bien, sí.
-Pues, ¡venga!, se va mañana.
-¿Pero no ha visto el bulto rojo?
-No.
-Mi mujer me matará si lo sabe.
-Ese es su problema.
-Ya lo verá en las necrológicas...
-Luego si que le podré ayudar -finalizó ella.
-¡Brrr! Mujeres.
-Es hermosa -y le dio un cachete en el culo.
-¡Cuídesela! Por ser de derechas -añadió sin remilgos, la doctora.



EL GENIECILLO DE LAS CORTINAS


No sé si aún hay gente que las compre. Hace algunos años, todo el mundo tenía una, como mínimo. Éstas, frecuentemente se han utilizado para espiar al vecino, al amante, e incluso para premeditar y más tarde, llevar a cabo algún asesinato. A día de hoy, por contra, a la gente le importa un huevo si les ven o no. Se han vuelto todos unos naturistas, enseñándolo todo sin pedir cita previa. El mundo de hoy se ríe más y mejor del otro mundo de ayer.
Esta historia no se desarrolla en el vacío de una casa moderna hecha de hormigón y revestida la fachada de ladrillo, y que dentro no hay más que muebles de “fine art design” y una cháise longue en el comedor, con una pantalla de plasma que te pierdes en ella. ¡No! Es un relato corto, muy corto, ¡de 2 líneas tan sólo!: -¡Éstas son Sir Richard! -Bien, Greenwich, pero tienen que moverse si queremos ver la Luna. -¡Vaya! Tiene razón. Bueno, algo se me ocurrirá -dijo el confeccionista, saliendo del Palacio de Westminster.




EL DINERO ES AGORERO

Un día de Marzo de 2005 salí a la calle. Era Domingo por la mañana y no me había duchado. El paseo estaba limpio. Miré a Norte y a Sur, a Este y a Oeste y me percaté de mi soledad. Una última mirada para descubrir mi vacío material.
Había ganado el euromillón y no tenía el boleto de lotería ganador. Rosalinda lo había echado a la lavadora junto con mis calzoncillos Mickey Mouse al que estaba pegado, como una alegoría de la mierda de vida que me había tocado vivir. ¡Qué asco! El cabrito de la lotería se debe tronchar a mi costa; tantos millones y sin poderlos gastar.
Un hombre da un traspiés y cae al agua. Su desconocimiento de la natación, le delata. Unos segundos más tarde, es historia. Un par de jóvenes contemplan la escena desde lejos. Cuando llegan al lugar, ya es demasiado tarde. Tan sólo les queda un viejo boleto de lotería arrugado que la brisa de la mañana se estaba a punto de llevar.





EL DESPERTADOR SONÁMBULO


Cuando iba a la universidad, se me atrofió el aparato. Sí, no, bueno, no el que pensáis, sino el otro, el que suena. Sí, ese que te despierta por la mañana sonando como un loco. Normalmente, cuando se te estropea un chisme de ésos, sueles ir a comprar otro; pero ése no era el caso. ¡Qué va! Al contrario.
El despertador funcionaba perfectamente, sólo que, en vez de dar las horas en positivo, daba la vuelta y se ponía a andar. Como los cangrejos. ¡El muy bicho! ¡Qué nochecitas nos daba! No hay quien pudiese dormir. Me hubiera visto en un compromiso si no hubiese optado por atizarle un poco; aunque después del batacazo -no os lo podéis creer- siguió andando... Como esos que caminan... en sueños.




EL PERRO RAQUÍTICO

Hace algunos años, paseaba un día por la tarde por las cercanías de la calle Sepúlveda, en Barcelona y me encontré con una gran mota de pelo en medio de la calzada. De un traspiés, salí disparado cayendo cerca de una abuela que de poco se desmaya del susto. Al volver la mirada, descubrí que no era más que un perro. Un chucho descolorido, lleno de sarna y garrapatas del tamaño de langostinos del Cantábrico. ¡Qué lastre! ¡Qué desgracia de mundo! Hasta los canes se han vuelto indigentes. De golpe y porrazo, vi como el espantajo comenzaba a empequeñecerse, hasta convertirse en algo más grane que un chihuahua. ¡Increíble!-pensé ¡Un tamagochi! ¡Coño! ¿Cómo lo sabes? -dijo un japonés que pasaba por allí.




Copyright:

De los relatos:
Ángel Brichs©
escritor


De las imágenes:
Abi Pap, 2010©


Publicado en este blog bajo el consentimiento del autor:



3 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Todos me gustaron unos más otros menos, me quedo con: Loto, Es despertador sonámbulo y el perro raquítico. Pero todos me gustaron. Si fuera académica haría una verdadera crítica literaria. Solo puedo decir si me gustan o no.

Saludos cordiales,

Hasta pronto.

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Siempre admiro a los escritores que logran contar algo en tan poquísimas líneas. También encuentro que, en su mayoría, quienes son poseedores de estos dotes, le ponen un tinte de humor a lo breve que desarrollan.
Muy buenos todos. De acuerdo contigo en que son dignos de ser tenidos en cuenta.

Blue dijo...

Tengo mucha adiccion a losmicrorelatos, en tan poco se dice tanto.. muy lindos todos.
Besos
Blue

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