¿Qué lecturas os seducen más?

martes, 3 de agosto de 2010

La poesía neosocial de Ángel Brichs


“El soneto, la sixtina, los giros expresivos y hasta el mismísimo verso han pasado a la historia. Nosotros, la sociedad, y no los escritores, ni los poetas, los que somos sólo una parte, hemos cambiado la historia de la literatura; el lenguaje poético se ha convertido en un anacronismo y nuestra prosa, requeterrebelde, inconformista, como la vida misma, y las nuestras, trasciende la realidad, la nuestra, la de todos; y en la realidad descubrimos lo que somos, nuestros pesares, nuestros... ¡Poemas!”.
Ángel Brichs







Tú eres tu destino

No debes apenarte
tú eres tú, y nadie más.
Y aunque sutiles sombras
acudan en tu busca
y tenues arrepentimientos
fulminen tu carácter
socaven tu dignidad
y viertan el amparo
de tus dudas, de tus sentidos
de tu persona;
no debes apenarte
porque no eres mejor
ni peor
ni tan sólo promesa de estudio
ni cruzada de nadie.
Ante todo, debes ser tú
y nadie más;
porque tú eres lo más grande
lo más vivo
y sublime
que nunca te pueda suceder;
negarlo es negar el destino:
negarte a ti;
y tú no eres objeto perdido
salvo de que pienses lo contrario;
es pues, luego cuando debes contenerte,
coger fuerzas y anclarte en tu interior
para descubrir aquéllo que llevas dentro
aquel individuo
antaño desconocido,
ahora realizado
por saber más sobre él
y conocer sus metas
sólo que antes no te habías propuesto descubrirlas,
estabas anulado
como hombre, como persona
como un ser inocuo, frío, sin vida.



Habías renacido, te habías encontrado
a ti mismo,
y ese interior con él
todavía inconquistado;
un territorio virgen, archirredondo,
víctima de ti mismo
y de tus propias consternaciones
de tu imagen, caótica,
y semejanza, inventada,
las cuales, juntas,
habían añadido a tu esfera
una serie de mentiras, de peligros
de escenas de ningún mérito
y entreactos que no lo fueron menos,
mucho peores
entre los cuales tú fuiste ser postrado:
la mayor vileza,
rostro impío, infecundo
de ideas, de saber
estar y hacer lo que debes cuando,
a fin de cuentas,
después de viajar por los inhóspitos senderos
de tu automaltratada vida
te descubres a ti mismo,
autodescubres la verdad,
tu verdad: realidad,
y tras ver colmados tus vicios
y perder la paciencia por esperarlos,
te alimentas de carne apestada,
descubres a la Magra
en tu corazón, en tus muslos,
en tus senos decaídos,
en tus glúteos llenos de vello;
y como un Ursus aterciopelado,
vestido en prenda que no es de tu talla
te autodescubres, a ti mismo.
Tú eres aquel energúmeno
y por mucho que desees cambiarlo
tendrás que evitar sólo pensarlo,
sino la duda te corroerá por dentro
y de poder ser tu destino
estarás perdido, hundido.
Es luego cuando autodescubres
de que tú eres tu destino,
de que tu destino, eres tú.











A un amigo pintor

¡Oh, gacela!,
gacela hermosa
que desayunas a distancia.
Los depredadores, las fieras de la sabana
gimen sólo de verte.
Veinte años de creatividad se han perdido,
te has hecho vieja, gacela;
tu arte, tu decoro
en tus galerías, y agilidad
han pasado a mejor vida.
Sólo te queda algo, ¡oh grácil!
Sólo te queda tu experiencia, ¡oh, bendita!:
el súmum de todos tus males
la influencia de tu pesar
la delincuencia de tu saber,
tu rebeldía, en definitiva
algo que no ha domeñado el tiempo,
espero de que, tampoco, tú.










“Lo siniestro aparece
cuando se rompe la barrera
que separa la realidad y el delirio”.

Valérie Tasso







Superficialismos fuera

Apagose la vela
atisbose la melancolía,
los gemidos
de placer
los llantos de dolor
de descubrimiento
de lo soñado
de pesadillas inexploradas
y sueños realizados.
¡Oui, mamá!
¡Niet, bella!
Tantos pensamientos encumbrados
y deseos prescritos
que en un solo momento
se volvieron, todos, pasado;
el futuro no existe,
aquéllo por despertar, aquéllo por descubrir
ya ha sido mostrado, pero,
después de la satisfacción
poco queda,
tras el goce pocos sentimientos fluyen
ningún misterio nos invade,
influye ni nos preserva
de la llamada interesante
de un impulso llamado morbo, que,
hasta hace poco, nos hartaba
de poseernos, de ganarnos,
ahora, ya inventado el riesgo
nos preguntamos qué tenemos,
nos preguntamos si lo hemos perdido
¡todo!;
esos misterios, esas persecuciones
alcoba tras alcoba,
libros completos por aprender
de los Buenos Amores
y otros más malos,
brujos e infernales,
deseos inexcusables
de lo oculto, lo romántico,
un solo acto lo ha cambiado todo
y enturbiado toda la memoria
de nuestra existencia, de nuestro ser.
_
Es luego, ahora, cuando vemos lejos
nuestros sueños, esas pesadillas,
esos tópicos inexactos, pero vivos,
han perdido su consistencia, su interés,
ya no son nada;
nos preguntamos si, también,
nosotros somos, éso, nada;
una sombra de nostalgia nos invade,
¿qué nos deparará el futuro?
_
Tenemos miedo, nada está claro,
inseguridad y dudas, infantiles,
recorren nuestra mente.
_
Es luego cuando, sin pretenderlo,
nos preguntamos si ese espacio, esa etapa
esa distancia que nos separa
de ese pasado lejano
ahora paraíso cercano,
si hubiera mejor sido conservar nuestra invidencia,
nuestra erótica ceguera, que,
de Polifemo a Tiresias
nos ha dejado, vencida
por nuestra soledad,
desamores y pasiones enfrentadas
que replanteándonoslo todo
sólo una duda razona
nuestra mente,
sacude nuestros bríos,
y añade otros
ya que lo superficial
al ser también etéreo,
voluble y misterioso,
confunde reflexiones
y eximiendo regresiones
decide no acostarte y,
valiéndote por ti mismo
influyes en tu mente
valorando que en ese destino
hay menos de superficial
que en toda su superficie...









Copyright:


Poemas y texto introductorio:
Ángel Brichs©

Imágenes:
"Metrópolis" (1985) y "La stanza dei giochi".
Autores: Josep Cárceles© y Giuseppe Sticchi©, respectivamente.

Publicados en este blog bajo el consentimiento de los autores:
www.literaturadart.blogspot.com





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